Diputados 2016: mayor producción y conflicto a la baja

Opinión 29 de diciembre de 2016 Por
La Cámara de Diputados pampeana tuvo cuatro componentes durante el primer año del segundo período vernista.
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Por: Norberto Asquini


Una mayor producción legislativa comparativamente con otros ciclos; una mayor fragmentación parlamentaria, aunque la tendencia fue a los acuerdos y las negociaciones entre bloques; una menor conflictividad al interior de la bancada del PJ, más allá de las diferencias entre las líneas o entre diputados; y finalmente, una dinámica de cooperación con el gobierno provincial muy diferente a la de confrontación que había sido la norma de los anteriores cuatro años.

Festival de proyectos - Comencemos con la producción parlamentaria. De acuerdo a los datos de la Dirección General Legislativa, a cargo de Carlos Zamudio, los diputados presentaron en todo 2016, 635 proyectos de leyes y resoluciones, mientras que el Poder Ejecutivo Provincial promovió otras 119, entre leyes y pedidos de acuerdos para cargos. Comparativamente con 2015, las cifras indican que las iniciativas del año pasado estuvieron por debajo de la mitad de esas cantidades. En cuanto a la tasa de aprobación, durante 2016 se votaron 87 leyes sobre 58 de 2015, un 50 por ciento más, en tanto en resoluciones se aprobaron 245 sobre 57 del año pasado, lo que implica un 230 por ciento más. Comparemos las leyes votadas con las de otros períodos: durante el primer gobierno vernista hubo un promedio de 78, en el primero de Oscar Mario Jorge 62 y en los dos primeros año del segundo de Jorge 52. Una tendencia a la baja que ahora parece revertirse, aunque sea un solo año el analizado.

¿A qué se debió esta mayor producción legislativa? Las fuentes indicaron como un factor la renovación de los diputados, lo que promueve que tengan una mayor productividad al asumir por primera vez sus cargos, a diferencia de quienes estaban en 2015 y dejaban sus bancas y no los renovaban. Otra cuestión es el perfil del gobierno provincial de Carlos Verna, mucho más político y ejecutivista que el de su antecesor, Oscar Mario Jorge. Y también influyó la composición interna de los bloques mayoritarios, cuya heterogeneidad promueve la competencia interna entre sus miembros.

 

Cambio de dinámica - En ese marco, el gobierno provincial, con mayoría en la Cámara con 15 legisladores del PJ más sus aliados del Frente Renovador y de Pueblo Nuevo, y en algunas ocasiones con el consenso de otros bloques, no tuvo inconveniente en la aprobación de leyes o acuerdos para funcionarios judiciales. A nivel general, la lógica legislativa fue de cooperación con el Ejecutivo, alineado el bloque oficialista al gobernador. El gobernador fue quien definió qué ley salía y cual no en última instancia.

La dinámica institucional cambió totalmente al período anterior, entre 2012 y 2015, cuando se desató la confrontación abierta entre el bloque vernista y el gobernador Jorge por su apoyo a la presidenta Cristina Fernández.

 

Más fragmentación, menos conflicto  -La otra cuestión a considerar fue la fragmentación de los bloques y la heterogeneidad interna. Es la primera vez en la historia legislativa que en el primer año de un período la Cámara está integrada por siete bloques diferentes: el PJ con 15 integrantes, el Frepam con 8, Cambiemos-Propuesta Federal con 3 y los monobloques o bloques unipersonales de Pueblo Nuevo, Frente Renovador, Nuevo Encuentro y Mofepa.

En tanto, cada bancada mayoritaria parece una coalición en su composición: el PJ tiene representantes de seis líneas internas (vernismo, marinismo, jorgismo, robledismo, lezcanismo y tiernismo), y en el Frepam los radicales son cuatro torrobistas y tres que responden cada uno a una corriente diferente, más el representante del socialismo.

En los bloques numerosos se mezclan celos políticos y personales, competencia por los temas y por la autoría de proyectos, rumores y hasta malestar por las apariciones mediáticas. De hecho, la Cámara de Diputados es el Poder del Estado en el que se discute más política. Nada fuera de lo normal o diferente a otros períodos.

En este balance sobre 2016 se puede afirmar sin equivocarse que más allá de las diferencias o la competencia entre algunos legisladores, las disputas al interior de la bancada del PJ fue menor con el período jorgista. En el ciclo anterior, las diferencias entre vernistas y kirchneristas hicieron que no se votaran en conjunto, y hasta hubo conflictos internos en el mismo vernismo.

Durante este primer año de gobierno vernista, la presidencia del bloque del PJ en manos de Espartaco Marín generó algunas rispideces en los primeros meses. Figura ascendente, con una estructura de trabajo propia, recorriendo la provincia y con un alta exposición, debió disputar presencia política con dirigentes con peso específico y fuertes personalidades como la vernista Alicia Mayoral, una dirigente del entorno del gobernador con línea directa con el mandatario, o los sindicalistas más experimentados como Roberto Robledo y Jorge Lezcano. A mediados de año, Marín fue cuestionado por sus salidas mediáticas. Sin embargo, ha sido destacable su desempeño en la conducción del bloque, ya que sin contar con experiencia previa sorteó desacuerdos y tejió consensos. No hubo una sola votación en la que hubiera fisuras a la hora de aprobar los proyectos acordados. Por otro lado, Mayoral fue artífice de muchos acuerdos, su fuerte de personalidad y su conocimiento del pensamiento del gobernador, eso hizo que encausara algunos momentos tensos al interior del bloque.

Esto no significó que no hubiera discusiones y divergencias entre los miembros de las diferentes líneas, como alguna discusión acalorada y hasta algún insulto, el malestar de colegas con las actitudes de Sandra Fonseca por querer imponerse en las discusiones casi autoritariamente y hasta el frustrado acuerdo con el Frepam para votar el Presupuesto 2017 que parece haber tenido origen en las diferencias entre los negociadores. Pero hacia afuera, no hubo grietas en el oficialismo. De hecho, los cuatro diputados de la jorgista Compromiso Peronista tuvieron una actitud de colaboración con el Ejecutivo y hasta Lezcano se acercó a Verna acompañándolo en el reclamo por el río Atuel.

 

Los demás bloques - En el otro bloque mayoritario, el del Frepam, también hubo desacuerdos al interior de la bancada. Allí hay visiones encontradas de los torrobistas y el socialista Luis Solana con posiciones más críticas al gobierno de Verna con los más "acuerdistas" con el PJ como los dos legisladores "blancos", o posturas más progresistas en los temas abordados del representante socialista con otras más conservadoras de sus pares. Si bien en la mayoría de las votaciones el bloque tuvo una postura unificada.

Pero en las bancadas de la oposición al PJ las diferencias pasaron más por la división entre los que conformaron la alianza Propuesta Frepam en 2015. Ya desde un comienzo se conformaron dos bloques separados tras la ruptura del PRO. Las diferencias entre ambos sectores se manifestaron abiertamente con la discusión sobre la postulación de Marita Mac Allister para integrar el Tribunal de Cuentas que tuvo la oposición de la mayoría radical. Otra constante en el año fue la permanente disputa discursiva entre el PJ y Cambiemos en torno a las políticas nacionales del presidente Mauricio Macri y los fondos y programas que se prometen enviar o no llegan, según el lado del que se esté.

Finalmente, los bloques unipersonales tuvieron dos posturas bien definidas: Darío Hernández del FR y Daniel Robledo de PN, que forman parte del panperonismo pampeano, tuvieron una línea de actuación de cooperación con el gobierno provincial acompañando sus propuestas. Del otro lado, Eduardo Tindiglia del kirchnerista Nuevo Encuentro, fue un permanente opositor a todo lo que propusiera el Ejecutivo.

 

 

 

 

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