22-O: qué se juegan los que se la juegan en La Pampa

Opinión 17 de octubre Por
Quedan días para el 22 de octubre y si algo se juegan voto a voto las dos principales fuerzas que compiten en La Pampa es en gran medida su camino a 2019.
casorpreas

Las elecciones de medio término, habíamos dicho en esta columna, muestran el respaldo, o no, de la sociedad a un gobierno y son un termómetro para los siguientes dos años hasta las ejecutivas.

En esta votación pampeana tan peculiar y polarizada, si gana el Partido Justicialista habrá disipado, al menos por el momento, los peligros de la "ola nacional" del macrismo y dejará asentado que el peronismo pampeano está vigente en la provincia. Si se impone Cambiemos, se consolidará una fuerza opositora nueva y competitiva con posibilidades de disputarle el poder al PJ. El resultado en sí no define mucho -un diputado más o menos al Congreso-, pero dejará su marca en el escenario político provincial para los próximos dos años.

 Lo que se juega Verna

 Ya dijimos quienes confrontan: dos proyectos políticos, uno anclado en lo nacional, el otro en lo provincial. Uno que domina la escena política de La Pampa desde 1983 unido en buena medida por una bandera común, el peronismo, una lógica, el poder, y un enemigo común, el gobierno de Macri. El otro un espacio emergente, novedoso pero todavía disperso.

El gobernador Carlos Verna se juega, y mucho, en lo personal frente a Macri y en lo político como puntal del justicialismo. Si en la Provincia de Buenos Aires Cambiemos tiene a María Eugenia Vidal como la figura que arrastra votos, en La Pampa está Verna en los carteles y los medios.

Hay una historia de 34 años de gobiernos peronistas que se busca revalidar. Y además el mandatario debe legitimar su figura, puesta al servicio de una campaña en la que la pelea no es fácil: arrancó de atrás con el gobierno nacional enfrente. También se juega su lugar entre los demás gobernadores, en la configuración del próximo peronismo y, sobre todo, frente a la Casa Rosada cuando deba negociar o reclamar. Si el presidente Macri quiere sentarse, como ya se anunció, en una mesa de gobernadores ganadores y otra de perdedores en esta elección para discutir temas que tocarán a los fondos que recibe cada provincia, no es lo mismo encarar esa charla fortalecido que golpeado por un resultado.

 Las visiones y los incidentes

 En estas elecciones desde la óptica del gobierno nacional se puso como eje central de la campaña la discusión sobre el futuro (el cambio) o el pasado. Con la mira puesta en la Provincia de Buenos Aires, esa visión se derramó al resto del país. Imágenes de hace algunos días como las del impresentable sindicalista "Pata" Medina asociadas a la lucha contra las mafias, repetidas estratégicamente por los medios nacionales, expanden ese mensaje. Frente a esto el PJ pampeano apeló al hacer, a la gestión, a la provincia real y concreta frente a la imaginada. Una mirada anclada en el presente. ¿Derramará la visión bonaerense, o nacional, sobre el electorado de La Pampa? Un dirigente del PJ analizaba la semana pasada: "¿Por qué nos vinculan con el peronismo de la corrupción o con el kirchnerismo? ¿Cuánto hace que no hay una causa por corrupción en La Pampa? ¿Verna fue alguna vez kirchnerista?". En las últimas horas estaba más tranquilo.

Los incidentes ocurridos durante la visita proselitista del presidente enturbiaron aún más cualquier análisis. Que un docente universitario sea acusado, y detenido, por arrojarle huevos al presidente, más allá del uso político de esa detención -que lo hay-, ha sido funcional para que se muestre un costado "violento" del peronismo pampeano, aunque sea una expresión muy periférica. Hasta el candidato kirchnerista Daniel Filmus se despegó de esos escraches en la televisión nacional. Un caso que activó a los convencidos, pero que espanta a los independientes. Pero la visita presidencial dejó de todo para analizar. Los golpes a un representante indígena durante el acto por hacer un reclamo mostraron que las manifestaciones de intolerancia no son privativas de ningún espacio político.

Se juega mucho y todo parece servir. De ahí que se haya enturbiado una elección que había transcurrido sin mayores roces con operaciones mediáticas. Nada para asustarse, es todo parte de la política.

 Qué se juega Cambiemos

 Si Verna se juega su fortaleza frente a Macri, es diferente la apuesta de los referentes de Cambiemos en La Pampa, el secretario de Deporte Javier Mac Allister y el candidato Martín Maquieyra. Verna no es el candidato y tendrá las próximas ejecutivas para revalidarse. Mac Allister, Maquieyra y Cambiemos-PRO se juegan su proyección personal, y como espacio, hacia 2019. Si ganan, será una victoria de ellos dos y quedarán legitimados para encabezar ese frente en La Pampa para dentro de dos años; si pierden, se puede barajar y dar de nuevo entre los socios.

Cambiemos es una coalición en formación en la provincia. Con el empuje de los macristas y la alianza, convencida o vergonzante, del radicalismo. Pero sobre todo de un electorado permeable a una campaña nacional.

Hay que ver cómo se comporta como socio menor el radicalismo. En política se construye con generosidad. Hay radicales más atentos a la interna que ha trabajar ante la posibilidad de ganar en 2017. No son todos. Muchos todavía no asimilaron ni asumen que están dentro de una coalición que los representa a nivel nacional. El gran tema es que en otros lugares del país con esta alianza los radicales han sumado cargos, y en La Pampa han ido a menos. De ahí que haya dirigentes, algunos, más preocupados por presentar un precandidato a gobernador propio en 2019 para contrarrestar al PRO que en ganar el domingo 22. Peculiar elección esta para el radicalismo: perdió una interna, no encabeza una lista en una votación y puede llegar a no sacar un legislador nacional, todo por primera vez desde 1983.

La persistencia cultural de su internismo es un problema que arrastran sus dirigentes. Todavía dolidos, partidos en dos, espectadores en esta campaña, el radicalismo ha brindado una débil cooperación. "Siempre prefirieron ser cabeza de ratón a cola de león", dice un dirigente del PRO. El resultado dirá lo comprometido que estuvo cada dirigente. Desde Buenos Aires le van a contar las costillas en cada pueblo.

 Y finalmente…

 Si el PJ gana, mostrará todavía la fortaleza del complejo de La Pampa peronista frente al avance del gobierno nacional. Si sale segundo, deberá reacomodarse en dos años para enfrentar una difícil elección. Si Cambiemos gana, el macrismo se convertirá, a pesar de la interna radical, en quien impulse a esa coalición como opción con posibilidades para 2019 reconfigurando todo el campo opositor. Si pierde, la oposición volverá a dispersar esfuerzos, aunque quedará la marca Cambiemos como marco para una alianza provincial. El 22 de octubre apenas se conozca el resultado, comenzará la cuenta regresiva hacia 2019.

 

 

 

 

 

Norberto Asquini

Columnista en InfoHuella

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