El clima que viene en La Pampa: "La Niña" está entre nosotros

Provinciales 11 de febrero de 2018 Por
Hace un año atrás podría haber escrito sobre las inundaciones en el noreste de La Pampa, pero este año la realidad es bastante distinta. La falta de precipitaciones y los continuos incendios se convirtieron en los temas más frecuente. Y ante los pronósticos de días soleados y altas temperaturas buscamos un culpable, y todos los dedos señalan hacia ella: “La Niña”.
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La Niña no ha recibido tanta atención mediática como su contraparte El Niño, pero sus consecuencias pueden ser igual de graves. Resulta bastante injusto ya que El Niño y La Niña son parte de un mismo fenómeno, conocido como “El Niño – Oscilación del Sur” o ENOS por sus siglas en inglés.

La Niña está entre nosotros

Desde mediados del 2017, los grandes centros de meteorología internacionales comenzaron a hablar de la probable ocurrencia de un evento La Niña para final de año, y mientras pasaron los meses, la probabilidad se convirtió en una certeza.

El ENOS nos es otra cosa que un cambio en la temperatura del océano pacífico cerca de las costas de Perú. Cuando esta porción del océano se enfría, se dice que estamos ante un evento de La Niña, mientras que cuando se calienta, estamos frente a un evento de El Niño.

¿Cómo algo que ocurre a miles de kilómetros puede sentirse acá? Principalmente porque la atmósfera no tiene fronteras, y es un sistema que siempre busca el equilibrio. Si por alguna razón hacemos que  el aire suba en un lugar, en otro lugar el aire va a bajar, no importa si esto ocurre a 100 km o a 8000 km de distancia.

Podemos pensar que la temperatura del océano pacífico funciona como una gran hornalla. Cuando se calienta, le inyecta calor y humedad a la atmósfera, pero cuando se enfría, deja de enviarle energía y la cantidad de humedad también es menor porque hay menor evaporación. Como consecuencia, este enfriamiento altera toda la circulación normal del aire, los vientos, la presión, la lluvia, las temperaturas, etc.

El ENOS existe desde hace muchísimo tiempo, pero su descubrimiento es bastante reciente. Aunque no son muchos los casos de niña que se han registrado en las últimas décadas se puede encontrar una similitud en el comportamiento de las temperaturas y en las lluvias cuando están vigentes estos fenómenos.

El ENOS tiene tres fases: El Niño, La Niña y el Neutral que corresponde a cuando las temperaturas del Pacífico se encuentran en valores normales.

Las fases se alternan en ciclos que van de 2 a 5 años y no necesariamente siguen un orden. Por ejemplo, podemos pasar varios años sin tener una Niña, y que solo cambien de Niño a Neutral.

Cuando se habla de un año Niña, automáticamente pensamos en que vamos a tener sequías en todos lados, y esto no siempre es así. Los impactos de este fenómeno pueden ser muy distintos según la intensidad del evento (cuanto se enfrió la superficie del océano), la época del año y la zona del país.

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En las imágenes vemos el comportamiento de las lluvias en eventos La Niña para dos épocas del año. En una vemos las lluvias de finales del verano. Si bien se ve que la zona núcleo y noreste argentino tiene lluvias inferiores a las normales, hay algunos sectores donde estadísticamente llovió un poco mas. Algo muy distinto se ve cuando La Niña ocurre en primavera. En esta época del año, La Niña puede tener consecuencias muy graves. 

En el mapa de E-F-M también se destaca que el noroeste argentino puede tener lluvias por encima de lo normal, coincidiendo con la situación que se está viviendo en esa zona.

¿Qué dicen los pronósticos?

Según la evolución de la temperatura del océano y otras variables, se espera que los próximos meses de verano continúe el enfriamiento y se sigan registrando condiciones típicas de La Niña. Pero no va a perdurar mucho tiempo, ya que para el otoño, aumentan notablemente las probabilidades de que las condiciones se vuelvan neutrales.

¿y qué podemos esperar? si una fase de niño o niña definida los pronósticos a largo plazo se vuelven un poco más inciertos ya que no hay señales tan claras en el comportamiento atmosférico, por eso es recomendable seguir los pronósticos a más corto plazo que presentan una mejor señal.  

 Foto de Portada: InfoHuella (archivo)

 

 

 

Cindy Fernandez

Meteoróloga - Columnista en InfoHuella

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