Verna comenzó a marcarle la cancha a Macri en año electoral

Opinión 01 de febrero Por
No son muchas las cosas en las que el gobernador Carlos Verna coincide con el presidente Mauricio Macri, pero una que es segura es que 2017 será un año marcado por las necesidades.
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Por: Norberto Asquini


Y hay dos centrales: por un lado, las económicas, y por el otro, las electorales. Todo movimiento que hagan o medida que tomen en sus gobiernos estarán signados por esas dos cuestiones. Afrontar un año complicado en lo económico y unas elecciones que definen el futuro de cada gestión parece ser el precepto que guiará cada paso que den los mandatarios.
En ese marco, la relación será aún más compleja y conflictiva, y enero dejó más de una muestra de que será así. Verna ya envió señales de que va a "marcarle la cancha" a Macri en cuanto pueda, una metáfora futbolera que bien podría haberla pensado el "Colo" Mac Allister. Luego del conflicto abierto entre ambos gobiernos por las responsabilidades en los incendios que devastaron el 10 por ciento de la superficie provincial, en el que ninguna de las partes ahorró críticas y acusaciones, llegó el tema de los derechos humanos.
Verna fue uno de los dos gobernadores, además de intendentes principalmente del Conurbano bonaerense, que decretó la inmovilidad del 24 de marzo y del 2 de abril en contra de la disposición presidencial que cambiaba los dos feriados más sensibles en la memoria colectiva. Macri, ante la rebelión de los mandatarios y la avalancha de repudios en contra de la decisión, tuvo que dar marcha atrás con el decreto. Dos viejos enemigos, Verna y la expresidenta Cristina Fernández, coincidieron por primera vez en este punto y hasta la exmandataria retuiteó la noticia de la postura tomada por el pampeano. Macri parece generar estas cosas antes impensadas. Poco después, el gobierno provincial, a través del secretario de Derechos Humanos, Antonio Curciarello, pidió la separación del cargo del responsable de la Aduana por los dichos que relativizaron el terrorismo de Estado durante la dictadura militar.
La polémica nacional en estos dos temas dejaron en claro que a pesar de la victoria de Cambiemos sobre el Frente para la Victoria, hay políticas públicas que se han convertido en políticas de Estado, como la cuestión de los derechos humanos, y concepciones como un Estado de amplia presencia -que regule los mercados con efectividad pero que administre con responsabilidad- que han sido adoptados por la sociedad después de doce años de kirchnerismo y que serán difíciles de revertir para quienes se oponen. Macri ha tomado nota también de esto en sus políticas, y así lo muestran sus idas y venidas.
Pero también la postura sobre esta problemática sirvió a Verna para comenzar a marcar la relación institucional, política y electoral con el presidente Macri. Ya lo habíamos dicho en esta columna el año pasado, el mandatario pampeano está entre los duros del peronismo y este año parece que profundizará su estrategia de confrontación.
Del otro lado no fue menor la reacción. Los medios "amables" con el gobierno nacional se dedicaron a mostrar en los primeros días de enero una provincia incendiada donde la responsabilidad de la crisis era cargada a la gestión pampeana. Y hasta ya hubo señales de que Nación quiere sortear la presencia del gobierno provincial y "bajar" fondos y programas directamente a las intendencias, aunque estas sean las cercanas a Cambiemos.
La próxima semana Macri quiere reunir a los ministros de Economía de las provincias para comenzar a discutir un nuevo esquema de Coparticipación. Verna considera que es atendible la postura de la Provincia de Buenos Aires de reclamar más fondos, y ya se lo dijo a la pasada en una conversación a María Eugenia Vidal, pero también entiende que esto no debe ser a costa de lo que puedan perder el resto, entre ellas La Pampa. Otro tema que seguramente tendrá a ambas gestiones a cada lado de la mesa.
Por debajo de la superficie informativa de los medios, se prolonga esa tensa relación pública entre el macrismo y el gobierno venista. Se habían prometido 400 millones de pesos para afrontar el déficit de 2016 de la caja jubilatoria provincial, pero ese dinero no llegó el año pasado. Ahora Nación envió una auditoría para determinar el total de ese déficit. Desde Hacienda afirman que es la primera provincia que recibe esta comisión, pero que igualmente la llegada de esos fondos se ha dilatado demasiado.
"Lo único que está llegando de fondos son los automáticos de la Coparticipación. Estos han ido en aumento, pero no son suficientes. En el período 2015-2016 se incrementaron un promedio del 32 por ciento, pero la inflación del año pasado fue del 40 por ciento", indica una fuente del gobierno provincial sacando cuentas de un año que comenzó flaco. Y continúa: "No se ven dineros de programas nacionales tampoco".
La Coparticipación es un tema crucial para afrontar una economía estancada y con problemas que no parecen solucionarse y en un año de elecciones, donde las relaciones se tensan aún más entre un gobierno nacional de un signo político y uno provincial de otro. Un período en el que los fondos comienzan a retacearse. Y La Pampa está necesitada de las arcas nacionales. El 35 por ciento del financiamiento de gastos corrientes es con plata propia y el resto con la que coparticipa Nación. En ese escenario se observa desde el entorno de Verna que hay cada vez menos fondos que llegan de Nación, la provincia tuvo que afrontar inundaciones e incendios de campos que repercuten en los ingresos, se produjeron otros gastos millonarios para paliar la situación de las zonas por donde pasó el fuego y el nivel de actividad es cada vez más bajo.
Cualquier medida que tome o anuncie Macri en 2017, cada gobernador la analizará con su propio filtro pensando cuánto tiene de ajuste económico y cuánto de competencia política. Para Verna, esto no será novedad, sino parte de una relación que hoy vive bajo la tiranía de las necesidades encontradas de ambos gobiernos.

Norberto Asquini

Columnista en InfoHuella

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