UCR: una alianza que va del ímpetu al desencanto

Opinión 07 de marzo Por
Desensillar hasta que aclare es la frase que parece resumir hoy el presente del radicalismo pampeano de cara a la estrategia electoral que se adoptará para las legislativas. Tiene algo de componente local, pero también viene de la mano de los debates nacionales que se dan en las filas de la UCR como aliado del macrismo.
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Por: Norberto Asquini


En el encuentro de Villa Giardino se observó la tensa convivencia entre dirigentes de distintas líneas internas que se diferencian por su postura respecto al gobierno nacional. El documento final no tuvo la contundencia que buscaban muchos, pero sí señaló lo que todos querían resaltar: por un lado, que Cambiemos a nivel nacional está ratificado, pero que todos pretenden que se convierta ya no en una coalición parlamentaria sino en una coalición de gobierno, con mayor participación y decisión del radicalismo en el gabinete. Los más moderados pidieron "consolidar el cambio" para que no vuelva el populismo, los más duros mayor protagonismo y que haya menos errores en la gestión. Fue un aviso al presidente Mauricio Macri, que pocos días después hizo una cena con los legisladores nacionales del espacio en Olivos. El 3 de abril será la convención nacional del radicalismo en La Plata y habrá más discusiones, ya que se define la estrategia electoral.

Los debates nacionales se trasladan al radicalismo de La Pampa, los que a su vez se mezclan con la propia interna provincial. En las últimas semanas, la UCR pampeana acusó los golpes del "combo tóxico", al decir del periodista Ignacio Fidanza, que envolvió a Macri y que sumó la crisis del Correo, la baja de las jubilaciones, posibles privatizaciones, desempleo y papá Macri, además del paro docente, entre otras desgracias que lo han hecho bajar en las encuestas. Lo del Correo fue contundente: le pegó directo a la única bandera que todavía agitaban los cultores de Cambiemos, la diferenciación ética con el kirchnerismo. Lo único bueno que rescata Fidanza de todo esto: está sucediendo siete meses antes de las elecciones nacionales, y no en plena campaña.

Pensar en el 3

En el radicalismo pampeano del último año aparecieron los cultores de la "Lista 3". Los radicales más radicalizados, que en una vuelta al pasado sueñan con presentarse como UCR en las próximas elecciones. Como lo han demostrado los hechos, y las urnas, los únicos radicales victoriosos en el país han sido los que supieron conformar frentes electorales, sea con los aliados que fuera, y no los "puros". En tiempos de política personalista, decepcionada de los partidos y en la que la tendencia son las coaliciones electorales, esto suena a naftalina. Los principales dirigentes del partido, los de vuelo provincial y desempeño nacional, Francisco Torroba, Juan Carlos Marino y Daniel Kroneberger, saben que las coaliciones electorales son la única línea política para construir hacia adelante.

Esa postura de la "Lista 3" encierra de todo un poco: la defensa de la identidad en juego o del terreno perdido ante el avance del macrismo, tratar de aliviar el "macrismo culposo" de aquellos que apoyan al presidente pero se quieren desmarcar, intereses personales para ocupar espacios internos, una forma de empezar a abandonar la idea de Cambiemos o un argumento para disputarle poder al torrobismo.

Frentistas, ¿pero hacia dónde?

Más allá de agitar las banderas propias, la mayoría son frentistas. El torrobismo siempre propuso, desde su postura más dura hacia el macrismo, sostener el Frepam con el socialismo para 2017. Los Altolaguirre promovieron conformar Cambiemos. En los hechos ambos son aliancistas, Torroba por convicción, los Altolaguirre -que renegaron siempre de los acuerdos- por pragmatismo o necesidad. El presidente de la UCR provincial, Hipólito, es también crítico del PRO. En parte, esa diferencia en el rumbo a tomar de ambos sectores fue parte de los argumentos adoptados en la interna radical de diciembre, y es la que se sigue manejando ahora, en plena coyuntura preelectoral, en la "interna fría" entre Torroba y los hermanos Altolaguirre.

La postura de Altolaguirre ha ido variando. El viernes, en el acto de asunción de autoridades partidarias en General Pico, no mencionó ni una vez a Cambiemos y hubo un párrafo para los "costos" que produjo la sociedad con Macri. La crisis del Correo le pegó duro a los defensores de la alianza con el macrismo en La Pampa, y el discurso de promover Cambiemos se ha ido diluyendo. Ahora se pide que si hay una lista de Cambiemos, sea una sola y encabezada por el radicalismo. El desencanto empuja a provincializar la elección una vez más.

De cara a las elecciones

Esta situación es observada por el PRO pampeano. "No vemos voluntad hoy de que quieran Cambiemos. Nosotros vamos a seguir promoviendo eso. Pero los radicales ahora le esquivan", expresó uno de sus dirigentes. Para algunos macristas, hay que seguir insistiendo con un frente, para otros presentarse como Cambiemos sin la UCR. También los cansa que haya ayuda permanente a los intendentes y concejales radicales, sin que haya gestos por parte de estos de profundizar la relación. El ímpetu mostrado por muchos radicales por Cambiemos se ha ido apaciguando.

Hay un Cambiemos de hecho, que es la alianza nacional, a la que responden, más críticos como Torroba o más macristas como Marino -un defensor sin fisuras del discurso presidencial- los legisladores radicales en el Congreso. Y hay, como hemos dicho, un Cambiemos real, que no cuaja en la provincia y la realidad política le pone trabas. En La Pampa está la contradicción entre lo nacional, donde el radicalismo es el "socio menor" del macrismo que gobierna, con el escenario provincial donde tiene mayor peso territorial y compite en los hechos con el PRO. De ahí también el dilema de conformar o no Cambiemos.

A tres meses de tener listos los precandidatos para las PASO, el radicalismo se encuentra en pleno debate. Por ahora, hay Frepam y hay Cambiemos. Los que apoyan decididamente a Macri en el PRO o los que lo hacen con reparos en el radicalismo, observan que hay algo que los une: el gobierno nacional no puede no ganar las próximas elecciones. Las chances para 2019 están atadas para ambas fuerzas por ese hecho inapelable.

Afirma el analista Martín Rodríguez que de los tres tiempos (pasado, presente y futuro), el gobierno maneja la retórica de dos: pasado (la herencia K) y futuro (la lluvia de dólares). Pero que a los gobiernos se los vota por el presente.

Norberto Asquini

Columnista en InfoHuella

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