Santa Rosa inundada: el daño, que va por dentro

Provinciales 05/04/2017 Por
Infohuella estuvo en el barrio Malvinas Argentinas escuchando en primera persona a los vecinos afectados por las inundaciones.  Barro, humedad, agua que todavía queda, impotencia y angustia, que también todavía queda.
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Muy amablemente nos invitaron a recorrer el interior de sus hogares para mostrarnos las condiciones en las que quedaron sus viviendas luego de un temporal que inundó todo a su paso y dejó un escenario desolador en la capital pampeana.  Los casos y las casas, se repiten cuadra a cuadra, manzana a manzana.

La magnitud de los daños es indescriptible. A paso lento, el agua baja su nivel y empieza a dejar marcas en la pared, contraste de la impotencia y un dolor muy parecido al abandono. Las familias afectadas no puedan retomar su vida normal. Los revoques de las paredes interiores se despegan, el agua a calado en la mampostería provocando daños irreparables en las instalaciones. El olor a humedad penetra tan profundo que atormenta psicológicamente. La ropa, los electrodomésticos, los muebles, y las pertenencias personales, son parte de las pérdidas que familias enteras sufrieron tras el avance desbocado del agua,

Con el barro por doquier, hay que hacer equilibrio para no patinar. Allí, un vecino sacando agua con una jarrita. - ¿Le molesta si saco unas fotos? –pregunto-, no quiero resultarle invasivo. –“Sacá, sacá, -me contesta-, total… ¿qué más puedo perder?, vení, mirá, entrá”, dice a InfoHuella. 

Toda la vajilla está volcada sobre la mesa. La cama fue levantada con cinco ladrillos debajo de cada pata. Un par de caballetes entronan un sillón en lo alto. Creo que el placard de madera sacrificado conserva  aún su lugar. Cuando el agua cubre el suelo por completo comienzan a emerger los fluidos cloacales desde el baño y el  inmundo fermento de los desechos se esparce por toda la casa. ¿La gente del gobierno les propuso algún plan de ayuda? –pienso en voz alta-. -Lo que  más nos ayudó fue la solidaridad de la gente – evaluó. Más tarde me enteré que un grupo de adolescentes “iban y venían” entregando viandas.  La ausencia de la gente del gobierno hubiera sido perfecta si no fuera porque unos días atrás, un bote que navegaba entre las calles ancló delante de un grupo de vecinos con el agua en la cintura y en una majestuosa demostración de sentido práctico preguntó: “¿necesitan algo?”.  

Los perjuicios económicos son enormes pensados en relación a la capacidad económica de familias que han trabajado toda una vida para sostener sus hogares y que tras una situación límite como la que están atravesando necesitan de forma urgente la contención del Estado. La clase política que maneja la provincia ha designado espectaculares cifras en majestuosas obras públicas inconclusas, al mismo tiempo que deja que vecinos de a pie caigan en la más desoladora orfandad.  De ahora en adelante, entre tanta resignación, los vecinos buscan salvar lo que queda de sus hogares. En el horizonte, la incertidumbre del clima está casi al azar. Ante tanta desolación, los negros nubarrones serán en lo inmediato una amenaza constante a la hora de levantar la cabeza, reconstruir lo que queda y seguir metiéndole para adelante.

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Germán Barón

Corresponsal /InfoHuella

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