Esperando la partida de un ministro demasiado incómodo

Opinión 29/05/2017 Por
"Desmentilo de inmediato", fue la orden que le llegó esta semana al smartphone de un funcionario pampeano desde la otra punta del mundo, en Dubai. El gobernador Carlos Verna desautorizó así al ministro de Seguridad, Juan Carlos Tierno, que tenía sus pretensiones para el uso futuro del edificio de la ex Escuela Hogar de Santa Rosa para instalar allí un instituto de Gendarmería.
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No fue un movimiento inocente el del titular de la cartera: el inmueble que se le reclama a Nación fue pedido en su momento por la gestión vernista para destinarlo al área de educación, y la movida mediática de Tierno buscando protagonismo al hacer el pedido nuevamente coincidió con que el gobernador estaba muy lejos de la provincia.

Este cruce marca públicamente el tipo de relación política que mantiene el ministro con el gobierno que integra. Puertas adentro, la tensión no es menor. En el círculo del gabinete se vivió a comienzos de mayo un momento incómodo que muestra esta convivencia política de mutuas conveniencias. En una reunión de ministros, Verna le dio un fuerte reto a Tierno, un hecho con pocos antecedentes según el testigo consultado, salvo cuando el gobernador le había pedido "no me tires la gente en contra" ante la clausura de una fiesta privada realizada en un club santarroseño. Esta vez le reprochó, en un duro tono, los comentarios que había realizado a intendentes a sus espaldas, y que apuntaban a una decisión del mandatario. "Carlos, no fue así", quiso defenderse el ministro. Verna sabe de la lealtad de los intendentes involucrados.

La otra relación, más estrecha

Tierno es un integrante incómodo del gabinete. Hace su juego político, y hasta institucional, autónomo, personalista, y es mantenido por el gobernador en el cargo porque es referencia de un sector de la sociedad que aprueba sus métodos. Aunque también se sostiene porque se sopesa los costos políticos que tendría una salida apresurada y en malos términos.

Cuando se escuchó el reto del gobernador al ministro, en la reunión de gabinete hubo caras de circunstancia, pero la mayoría de los participantes se alegró por dentro. No tienen buena relación con el titular de Seguridad desde el vamos y algunos deben informarle de temas conjuntos a través de otros funcionarios para no tener contacto y evitarse una mala experiencia.

Su juego autónomo provoca desconfianza. Sobre todo su relación con la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich. En las reuniones de gabinete, cuando llueven las críticas hacia la administración macrista, es el único que prefiere callar. Ese vínculo con Bullrich es sincrético, muy cercano. Durante la crisis de los incendios de comienzos de año, no tuvo palabras hacia la acción del gobierno nacional, ni los referentes macristas lo tocaron a él, si bien había quedado en el ojo de la tormenta. La única confrontación que ha mantenido con funcionarios nacionales ha sido con los del área de Seguridad Vial, pero puntuales y por temas de su cartera.

El aliado externo y su destino

Versiones y rumores sobre sus movimientos político llegan alentados por datos aislados pero concretos. Hace unos meses se habló de la posibilidad de que pudiera llegar a integrar la cartera de Bullrich. Desde el gabinete algunos esperaron que fuera así para dejarlo partir. Hubo determinadas consultas en ese sentido. Mientras la versión corría, un legislador nacional del radicalismo se reunió con un funcionario nacional para evitar esa posibilidad. "No saben qué problema nos meten a la oposición si pasa esto", fueron sus palabras de advertencia. Ese camino habría sido obstruido por otro funcionario macrista que no lo quiere cerca por una desavenencia que mantuvo con Tierno.

Tierno y su esposa, la diputada provincial Sandra Fonseca, se manejan como aliados externos del PJ. Sostienen la personería de su partido Comunidad Organizada, presidido por su hija, y hasta habrían ayudado por lo bajo a Bullrich a conseguir avales para su partido Unión por la Libertad. La misma ministra habría sondeado el grado de aprobación del pampeano para tenerlo como posible referencia electoral en la provincia. Fonseca también hace su propio juego en la legislatura. Ha tenido problemas con otras diputadas de su bloque por lo que debió dejar la presidencia de una comisión y su ausencia puso en riesgo una votación de importancia para el oficialismo. "Ella actúa como un bloque aparte, siempre fue así como diputada, aunque mantiene buena relación con la presidencia de la bancada", indica una fuente del PJ. Todos recuerdan que durante el primer gobierno de Verna hizo un bloque unipersonal cuando su esposo tuvo que renunciar como ministro y quedó en solitario también cuando estaba por Comunidad Organizada y Darío Hernández y Daniel Robledo rompieron esa bancada.

Esperando lo esperable

Esta tensa alianza alimentada por la mutua conveniencia se sostiene más por las ventajas y los costos políticos que puede acarrear su alejamiento, que por las coincidencias políticas. De ahí que muchos en el gobierno hubieran mirado con buenos ojos que Tierno ocupara un lugar en la cartera de Bullrich que lo alejara naturalmente de la gestión provincial. Porque una renuncia, o un pedido de renuncia, llevaría a una ruptura con consecuencias.

Hay quienes esperan a que el desgaste de su figura termine con su integración forzada en un gabinete peronista. Pero también hay otra posibilidad que provocaría una definición en ese sentido, la que está latente y se hace esperar demasiado: que el Superior Tribunal de Justicia finalmente trate la apelación de la condena en su contra por abuso de poder y falle en contra. Será en ese momento en que le soltarían la mano.

Cerremos la columna con una apelación cinematográfica. Tom Cruise anunció que se va a realizar una segunda parte de Top Gun a 31 años de un ícono de la década del ochenta. El público nostálgico esperará con ganas esa historia a pesar de saber de qué se trata y se imagina cómo puede ser su final. Un guión sabido de antemano, tanto como el posible futuro que le espera a la gestión de Tierno.

 

 

Norberto Asquini

Columnista en InfoHuella

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