La oposición: entre la convicción y el "rosqueo"

Opinión 06/06/2017 Por
A una semana del cierre de alianzas para las elecciones legislativas de este año, la oposición al PJ en La Pampa está estancada en un cierre complejo y complicado.
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Por Norberto G. Asquini


Lo que queda en claro es que el "gran frente" que había promovido la dirigencia radical no va a existir. Y que las expectativas puestas en esa posibilidad se han ido devaluando con el paso de los días.

Hay igualmente dos convicciones: del lado del PRO y de sus aliados en que la lista que integren con la UCR debe llamarse Cambiemos y representar al gobierno del presidente Mauricio Macri; del otro lado, el de los partidos de centroizquierda, de que hay que oponerse a la gestión macrista y a su rumbo económico, por lo que no van a compartir espacios con el PRO en territorio pampeano. En el medio, el radicalismo, que se quiso convertir en el gran concertador de voluntades pero quedó atrapado en sus propias contradicciones. Una dirigencia que parece perdida, sin poder definir un rumbo más o menos certero.

Sin rumbo político

Durante el fin de semana los dirigentes del radicalismo se reunieron con todos. Con el referente del PRO, el secretario de Deporte Javier "Colo" Mac Allister, y con los representantes del socialismo y del GEN. "Está todo en la nada misma, todo empantanado, todo es pura condiciones del lado radical y nada de definiciones. De hecho, en ningún lado dijeron que quieren ir con nosotros", afirma un dirigente cercano a Mac Allister. "Nosotros ya dijimos que no vamos a hacer un frente con el macrismo, esta es una elección nacional, pero parece que no quieren entenderlo en la UCR", afirman desde la otra vereda, del lado socialista. Diez minutos después de terminar el Congreso del PS en General Pico, los radicales encargados de las negociaciones, sabiendo que había una decisión tomada que ya se había hecha pública, volvieron a insistirles para hacer el "gran frente". En su pragmatismo sin rumbo, no pueden digerir las definiciones que son políticas -y hasta ideológicas- del PRO y sus aliados y del socialismo.

En el nombre de Cambiemos

El PRO ya dijo que quiere una alianza con la UCR en La Pampa, adelantó que el candidato que encabece será radical y que se impulsa una lista única. Pero hay una condición, que parece central aunque desde el radicalismo traten de minimizarla, y es que el frente se debe llamar Cambiemos, ya que la "marca" nacional debe estar presente en La Pampa. Además, es una orden nacional de la mesa chica del macrismo. Desde el MID, aliado del PRO, fueron determinantes: "el candidato tiene que ser un soldado de Macri". Y le apuntan por la falta de coherencia al radicalismo, un aliado de Cambiemos en lo nacional pero que le saca el cuerpo en La Pampa. Al respecto se pregunta un macrista: "¿Qué sentido tiene no llamarse Cambiemos, como quieren los dirigentes radicales, si después se van a sentar en ese bloque del Congreso y votar las leyes del oficialismo". Claro y sencillo.

El radicalismo presiona para cerrar bajo sus condiciones. Y piensa en un híbrido para la denominación del frente pampeano. El socialismo y el GEN han sufrido su acoso para cerrar filas detrás de la UCR. Es que está la necesidad de los radicales de contar con ambas fuerzas para sentarse a negociar con más cuerpo frente al PRO y darle aliento a su pretensión de no llamarse Cambiemos en la provincia.

La cultura del rosqueo

Estancado en estas idas y venidas, el radicalismo no define. Estira los plazos y somete al resto de los sectores a los vaivenes de su indecisión. Los demás ha sido claros en sus posturas. En esta falta de resolución hay mucho de internismo y también elementos de una cultura política propia que hace honor de la rosca y el poroteo, al decir de Ignacio Zuleta. "Estuvieron siempre más preocupados por la rosca que por ganar elecciones", exagera un histórico dirigente del justicialismo al respecto durante una charla con el autor.

Los dirigentes radicales necesitan de la alianza con el PRO. Calculadora en mano, mejoran su futura performance al sacar del juego y anular al macrismo local, a la vez que se colocan como los conductores de la oposición. Además, deben cerrar su frente interno, con muchos descontentos y molestos con la política nacional de Cambiemos.

Otra cuestión que dilata definiciones son los posibles candidatos. Quien pretende renovar su banca, y al que todos señalan como el que encabezaría ese frente en una boleta única, es el diputado Francisco Torroba. Pero el legislador provincial Martín Berhongaray insiste en que también él podría presentarse. O sino ser él el elegido. A nivel nacional el radicalismo podría presionar para que vaya un solo postulante.

Tironeados en el cierre

Como hemos dicho, las conversaciones que lleva adelante la dirigencia radical están estancadas. Esas negociadores intentan acercar voluntades que son esquivas e imponer condiciones difíciles de digerir. Están tironeados entre dos fuerzas que quieren forzar una definición, una más a la derecha y otra a la izquierda, y por las necesidades y las contradicciones propias de sus dirigentes. El fin de semana, habrá nuevas reuniones para definir las alianzas. Y arremeterán con más insistencia los llamados desde Buenos Aires para que se cierren de una vez. Al radicalismo, como indicaría un conductor televisivo de hace unos años, todos parecen exigirle a los gritos: "Y vos, ¿de qué lado estás?".

 

 

Norberto Asquini

Columnista en InfoHuella

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