“Plan de acción y de capacitación para la puesta en marcha de un Programa de evaluación e intervención con violentos contra la pareja”

Provinciales 11 de febrero de 2019 Por
Dos integrantes de la OAVyT participaron en Barcelona de un programa de intervención psico-socio educativo para promover los cambios de conducta y así evitar la reincidencia de hombres que ejercen violencia hacia sus parejas.
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El Coordinador General de la Oficina de Atención a la Víctima del Delito y a los Testigos (OAVyT) lic. Ignacio Dalgalarrondo y la lic. Gisella Peri, miembro del equipo interdisplinario de la OAVyT sede Santa Rosa, participaron durante 15 días de espacios teóricos, prácticos y de trabajo colaborativo del “Plan de acción y de capacitación para la puesta en marcha de un Programa de evaluación e intervención con violentos contra la pareja”, durante noviembre en Barcelona.

“Todos volvimos muy agradecidos de la generosidad de las personas que compartieron sus conocimientos, su tiempo de trabajo. Se mostraron muy interesados de nuestra participación, de nuestras inquietudes. Hubo un verdadero intercambio, sobre todo en los espacios donde compartimos jornadas laborales, ellos nos contaban como trabajan y nosotros también lo hacíamos”, de esta manera la psicóloga Gisella Peri hizo referencia a su experiencia.

Por otro lado, el psicólogo Ignacio Dalgalarrondo aseguró, “A modo personal fue muy grato porque nos dio la otra visión que nos falta. Nosotros siempre atendemos a víctimas y nos permitió ver y estar en la vereda de enfrente, posicionarnos con hombres que ejercen violencia, el cual a nosotros nos beneficia para poder seguir ayudando a la víctima, poder brindarle herramientas al hombre para indirectamente ayudar a la víctima”.

Este sistema de intervención con hombre que ejercen violencia toma en consideración la existencia de creencias sociales rígidas en la relación que determinan posicionamientos de control y poder de los hombres respecto de las mujeres. Se proponen desmantelar los fundamentos socioculturales en los cuales se sustenta la violencia de género, actuado desde distintas áreas: cognitiva, afectiva y conductual/interaccional. Asimismo, se busca incidir en los condenados con el objeto de que acepten su responsabilidad por sus actos y su posibilidad de reorientar su conducta para evitar futuros hechos de violencia.

El hombre recibe una condena por ejercer violencia de género, dentro de esta el juez incluye la participación y aprobación del programa formativo, y así se busca asegurar que esos pronunciamientos tengan el efecto disuasivo inherente a toda condena.

Participaron de la capacitación 10 licenciados en psicología de 9 provincias: La Pampa, Chubut, Río Negro, Buenos Aires, Mendoza, Chaco, Salta, Santiago del Estero y Córdoba. La iniciativa surgió a partir de que el Consejo de Procuradores, Fiscales, Defensores y Asesores Generales de la República Argentina invitara a los licenciados a asistir. 

Previamente a esta experiencia, en octubre de 2017, dos psicólogas de Salta concurrieron a Barcelona y tuvieron acceso a los criterios que se aplican para modificar las tendencias violentas de personas condenadas por violencia de género y diseñaron un programa para las necesidades de nuestro país. A partir de ello es que se extendió la iniciativa para que representantes de otras provincias pudiesen capacitarse, “Nosotros lo que hicimos es como un manual ideal, a lo que quisiéramos llegar todas las provincias, que después se adaptará a las realidades de cada provincia, y perfeccionarlo en función de las necesidades que van surgiendo.”, afirmó la licenciada Peri.

También, la psicóloga añadió, “Así como es fundamental trabajar con quien fue víctima de un delito de violencia de género y fortalecer a esa persona, empoderarla, poder cuestionar algunos mandatos y demás, también es fundamental trabajar con la otra parte, es decir, no solamente en términos de una condena, sino poderla incorporar a un espacio de pensamiento, de reflexión, intentar modificar algunas cuestiones, se apunta a lo cognitivo”.

El licenciado Dalgalarrondo agregó, “Se trabaja de manera cognitivo-conductual y por módulos, cada módulo trabaja un aspecto distinto (manejo de las emociones, control de la ira, empatía) los cuales se tienen que ir aprobando. Los profesionales tienen que realizar un informe, el cual tiene que ser favorable para poder aprobar el curso”.

Para finalizar, dijo: “Ya hay algunas ideas en las cuales hemos empezado a trabajar para poder llevar adelante la implementación del programa. Se están organizando reuniones con distintas organizaciones a fin de ver la viabilidad de aplicación del programa”.

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