La política pampeana: del baño de peronismo al brote antiperonista

Opinión 18 de septiembre de 2019 Por
Vivimos tiempos de transición, de avances y retrocesos políticos en el país. Ese es el clima general: la peronización de la política por un lado y por otro los que la resisten. Otro capítulo más del péndulo político nacional.
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Por Norberto G. Asquini /Columnista en InfoHuella


Las elecciones del 27 de octubre se van acercando con un signo fatalista: en los hechos, en las encuestas y en el ánimo de la gente, ya hay un ganador y un perdedor. Esto no significa que los votantes de Mauricio Macri se vayan  a resignar tan fácilmente al final anunciado. Pero la realidad es la que se impone.

El peronismo se prepara para gobernar. Ya piensa en el día después teniendo la presidencia, la provincia de Buenos Aires, la mayoría de las provincias y los municipios del conurbano, el Congreso y los sindicatos. La política se ha vuelto a peronizar luego de la zozobra pos 2015 y la fractura interna.

Solo hay que ver las redes sociales de quienes se identifican con esa fuerza. Hay un profuso posteo con las caras de Perón y Evita y sobre todos los dedos en V. El peronismo renace después de estar arrinconado y volver nuevamente como “salvador” del país.

Cierre de campaña

Entre esas señales inequívocas está el acto de cierre de campaña que encabezarán Alberto Fernández y Cristina Fernández el 17 de octubre en Santa Rosa. El lugar elegido puede ser en reconocimiento al gobernador Carlos Verna y su apuesta a la unidad cuando todo estaba dividido y disperso. Pero uno de los organizadores del acto lo analiza de otra manera: “Es también darse un baño de peronismo para la fórmula. La fecha elegida es el 17 de octubre. Ahora se celebra al peronismo como fuerza política. Después de la derrota y de que se lo tratara de disimular como ocurrió en 2017 cuando el macrismo intentó arrinconarlo vía causas judiciales”. Esa es la visión de Casa de Gobierno. En el acto estarán los gobernadores y habrá una gran movilización. Si el cierre de las PASO fue en Rosario con una demostración de federalismo, esta vez es en una provincia peronista con todo el folclore. El peronismo ha regresado.

Del otro lado, los anti

Mientras la tendencia a la peronización avanza, hay quienes la resisten. Ahí tenemos al tercio irreductible del antiperonismo que está representado en el votante de Macri. En momentos de retroceso del macrismo, esto se hizo más visible en La Pampa.

Una muestra ha sido el proyecto de los diputados provinciales de la UCR para que el Estado provincial deje de pagarle el sueldo a tres gremialistas con licencia y que las propias organizaciones se hagan cargo de esos salarios. La defensa a la iniciativa por parte del intendente de Guatraché es otra. El intento de cambiarle el nombre al acceso de Bernardo Larroudé sacándole la denominación Perón también va en mismo sentido.

Los dirigentes de la UCR han dejado de manifiesto una faceta política histórica de nuestra sociedad y que se retroalimenta en la oposición al PJ actual. Algunos medios pueden considerarlos “gorilas” como manera de descalificarlos, pero representan en la superficie profundas posturas antipopulistas. Forman el electorado de Macri, ya sea lo apoyen convencidos o por descarte. La arremetida la hacen quienes no están involucrados en la campaña, y por eso no tienen una responsabilidad asumida con el resultado electoral. De hecho, estos movimientos están desprovistos de cualquier tinte electoralista. Lo hacen en momentos que no se deben agitar las aguas porque el macrismo va perdiendo en las encuestas, y cada arrebato lo sufre el candidato a diputado actual de la UCR.

Son los radicales que cuestionan a Macri pero son parte de ese frente antiperonista por definición. No se sienten cerca del PRO, pero son sus aliados. En los últimos años parecen haberse liberado de algunas ataduras ideológicas. Si mientras integraron el Frepam sostenían una visión socialdemócrata de la política, por llamarla de alguna forma, si otras fuerzas de centroizquierda equilibraban los impulsos antiperonistas, esas maneras estallaron desde 2015. La alianza con el PRO terminó por desnudar esas posturas antipopulistas que se mantenían disimuladas. En 2018, cuando hubo un festival de repudios en la Cámara de Diputados a la marcha del gobierno de Macri, si bien no lo defendieron, se mantuvieron al margen de esas manifestaciones en un apoyo implícito. Ahora las fuerzas parecen haberse desatado. Es raro que fuera en momentos en que la coalición PRO-UCR está en retirada y se está reconfigurando la oposición. Son tiempos de transición, en los cuáles pueden pasar estas cosas.

Norberto Asquini

Columnista en InfoHuella

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