Desde el oeste: padre e hija cruzaron la cordillera de los Andes

Zonales 01 de marzo de 2018 Por
Mariana Lernoud junto a Julio, su padre, cruzaron la Cordillera de los Andes a caballo, tras los rastros del padre de la Patria, don José de San Martín.
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Desde el oeste de La Pampa, Julio Lernoud, productor agropecuario, reconocido tropillero, heredero de la tradicional estancia La Morocha, fundada en 1898, cabalgó durante seis días junto a su hija, desde Argentina hasta el límite con Chile, un viaje lleno de emociones.

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En diálogo con InfoHuella, Mariana no deja escapar los detalles de una cabalgata donde la cordillera, los senderos, los valles y un cielo que deja ver la noche, dan cuenta de una experiencia única: “al regresar de un viaje, a veces, se quiere vivir la experiencia de manera simple y efectiva, en esta oportunidad la imponente Cordillera de los Andes, plantea un desafío”, sostiene.

En Victorica, Mariana trabaja de su profesión, psicóloga, y despunta, desde niña, su amor por los caballos. Esta vez, su paso a caballo no fue en los Pisaderos junto a su tropilla de overos, el viaje la llevó a lo alto de la montaña: “su magnitud, belleza, clima e historia hacen que se vuelva difícil poner en palabras lo vivido y ni siquiera las fotografías logran capturar tal maravilla, olvidándose de sentimientos y emociones que estuvieron a flor de piel durante los seis días que duró la cabalgata”.

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LA NOCHE

“La primera noche nos encontró a orillas del arroyo el Desecho, a unos pocos kilómetros del Valle de Las Leñas. De ahora en más nuestra cama será el recado, desde allí contemplamos el inconmensurable firmamento, las estrellas parecen estar más cerca, la vía láctea presume su belleza ante los cerros mendocinos. Nuestras provisiones viajan en un carguero y sólo contamos con lo que cargan las alforjas, alguna muda de ropa, medicamentos, algunos elementos para el aseo personal y no mucho más”.

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CABALGATA

Mariana cuenta que “el primer día de Cabalgata nos adentramos en la cordillera, paso a paso los caballos transitaron por todo tipo de terrenos, pisada tras pisada, cruzando ríos y valles hasta llegar a un “real” como llaman los lugareños a los puestos de veranada. Allí hicimos noche, otra vez el imponente cielo nos deja atónitos”.

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VALLES Y RÍOS

Sin perder pisada, Mariana reanima detalles de lo vivido en plena cordillera de Los Andes.

“Al día siguiente, cruzamos los ríos Cobre y Tordillo, observando increíbles formaciones montañosas, el ascenso no es nada sutil, bordeando las montañas en huellas angostas que trazan los animales en esta época del año. Finalmente, la tarde nos encuentra en el majestuoso Valle de las Cargas, abundante agua de deshielo, pasto fresco para los caballos y el cerro plateado a nuestras espaldas nos da cobijo para lo que sería el día más duro de nuestro recorrido. Una tormenta nos sorprende por la noche y parte del día siguiente, obligándonos a permanecer en el lugar. Recién pasado el mediodía continuamos viaje. Siempre grandiosa la Cordillera de los Andes, nos deja pasar por sus montañas, valles y después de cabalgar por cinco horas aproximadamente, damos con el lugar en el que haríamos noche, Piedras Bayas, un refugio perfecto en medio de la montaña. Por la tarde- noche, y como cada día, el fuego nos convoca con su poder hipnótico, a compartir unos mates y finalmente la cena”.

Por último, Mariana describe a InfoHuella las postales intactas que en plena montaña envuelven los vientos sanmartinianos: “Partimos a media mañana, continúa el ascenso, superando los 3.500 metros de altura, hasta empezar un paulatino descenso ya ingresando al denominado Planchón, cerca de un destacamento de gendarmería nacional y a los pies del volcán Peteroa, -el cual mantiene una leve actividad-. Hacemos noche para poder partir al día siguiente al lugar del hito".

Es el fin de la cabalgata, pero sin dudas, el inicio de una experiencia única que a puro tropel late en las emociones de Mariana y Julio, quienes, desde el oeste, cabalgaron los Andes, hasta llegar al límite con Chile: “Solo dos horas a caballo nos separan de este lugar, donde cruzó la división auxiliar al mando del capitán Freire, cumpliendo el sueño del Padre de la Patria, “la libertad de los pueblos”.

 

Info Huella

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