El Club de los 40: ¿Hay vida en el PJ después de Verna?

Opinión 28 de mayo de 2018 Por
Que el lector no se entusiasme ni se indigne con la pregunta de inicio. Es solo retórica. Vamos a hablar sobre una categoría inasible, reiterada, relativa, líquida como es la renovación generacional, en el marco del PJ gobernante en La Pampa.
vernasas

Por Norberto G. Asquini

Columnista en InfoHuella

El analista político Hugo Haime, durante una charla, indicó al autor ante la posibilidad de la reelección en 2019 del gobernador Carlos Verna que “necesariamente siempre aparece un proceso de emergencia de nuevos dirigentes. En La Pampa se ve la persistencia de un equilibrio entre dirigentes de mucha experiencia y a los jóvenes les cuesta emerger, pero llegado el momento van a tener que ponerse los pantalones largos”. La pregunta es cuándo será ese momento.

El Club de los 40

Actualmente se puede entender que la permanencia como actores centrales en el PJ, y la política provincial, del gobernador Verna y del presidente del PJ, Rubén Marín, figuras que se mantiene en lugares de preeminencia desde 1983, podría verse como la carencia o el freno a la renovación. Pero esto no ha sido así. Si bien la mayoría de los ministros está en los 60 años, tenemos que bajar la vista para observar en el organigrama la proliferación del Club de los 40, dirigentes y funcionarios que están en torno a esa edad, poco más o poco menos. Entre ellos hay dos ministros a los que se observa como potenciales candidatos en 2019 como Daniel Pablo Bensusán en Gobierno y Justicia y Fernanda Alonso en Desarrollo Social. Pero también encontramos de esa generación en segundas y terceras líneas, como secretarios, subsecretarios o directores, que podrían llegar a reemplazar a los actuales titulares de sus carteras. Algunos funcionarios del Ejecutivo se sienten identificados por esa cuestión generacional y se juntan informalmente cada tanto.

También los hay en la Legislatura, como Espartaco Marín por mencionar al más conocido, y en las intendencias: Tato González en Eduardo Castex, Ariel Rojas en Toay, Federico Ortiz en Miguel Riglos o Saúl Echeveste en Telén, son algunos de los que están en funciones a los que se les ve proyección provincial.

Por supuesto, el mencionar al Club de los 40 es solo a modo de ejemplo de una generación que va asomando, y que no desmerece el lugar que tiene otros de la edad intermedia con un poco más de años y con camino por delante, desde ministros como Martín Borthiry, legisladores como Sergio Ziliotto o Daniel Lovera o el vicegobernador Mariano Fernández, entre otros. Y mencionamos a los que tienen cargos ejecutivos y legislativos, pero también hay hacia abajo muchos que pertenecen a esta franja etaria.

Con la mirada en 2023

La posibilidad de una nueva reelección de Verna no va a impedir que muchos en 2019, de mantenerse el PJ en el gobierno, puedan subir la “escalera invisible” del poder. En ese sentido, como pasa con muchos, la mira a largo plazo está en 2023, cuando entonces se cierre el ciclo de los gobernadores de la camada política que comenzó en 1983. Lo cierto es que de ser nuevamente electo Verna el próximo año, empezará al día siguiente la disputa por la sucesión, aunque sea solapada, y esto suene apresurado e ilógico.

Frente a esta mirada algunos tiene una visión apocalíptica, sobre todo en la oposición. Vislumbran que sin un liderazgo fuerte, sin los “dueños de los votos”, se desatará en el PJ una “guerra civil” para ver quién será el candidato y que quedará debilitado por no tener una figura convocante.

La otra mirada es más lógica: entiende que de mantenerse Verna hasta 2023 se irá conformando no un nuevo conductor con la influencia de su antecesor, porque ya no será tiempo de verticalismos y figuras fuertes, sino un equipo de aquellos dirigentes de la generación intermedia. “El peronismo nunca se suicida en La Pampa, a pesar de las más crueles internas. Y ya pasó dos muy bravas. Además, habrá muchos dirigentes que tienen sueños y expectativas, pero no hay tantos que tengan posibilidades para llegar a ser”, indica uno de los consultados.


Y surge aquí un interrogante: ¿podrá dejar Verna, con su centralidad, un sucesor de llegar ese momento? Algunos afirman que será difícil, otros que podría dejar (como ha sido su estrategia) que todos echen a correr para ver quien llega más lejos y hay quienes sostienen que definirá con su dedo a quien continúe su gestión.

Lo que sí se estará lejos es de una renovación “a los golpes”, como se pretendió en la interna de 2015 entre el jorgismo-kirchnerismo, que se presentó como “lo nuevo”, frente al vernismo-marinismo, calificado como “lo viejo”. Finalmente se impuso la línea “histórica” del PJ, encarnada en Verna. Y la renovación no llegó a la fuerza sino como un ciclo mesurado y a mediano plazo. Hay que considerar que ese ciclo jorgista igualmente dejó dirigentes que si bien no están en los principales lugares, se fueron sumando a esa nueva generación como el caso de Ariel Rauschenberger como diputado nacional.

No solo edad, sino ideas

Finalmente, algunos plantean que el recambio generacional no es solo una cuestión de edad, sino que también debe ser de ideas y sentidos para aggiornar al PJ a los nuevos tiempos. En algunos sentidos esta modernización ya comenzó a manifestarse, aunque persistan viejas prácticas. Se observa tanto en la agenda como en las metodologías políticas. En el Ejecutivo y sobre todo en la Legislatura se han abordado temas novedosos y urgentes que antes no eran considerados, como la cuestión del aborto. Son discusiones que van a llegar, o ya están presentes. También en lo metodológico con la incorporación forzosa de la comunicación digital a la campaña electoral luego de las PASO de 2017 para mejorar la llegada a la ciudadanía. Algunos comenzaron a entender que por sobre los prejuicios políticos y las miradas tradicionales, la política pampeana ingresó al siglo XXI y que se deben usar las herramientas tecnológicas que son parte de nuestra cotidianidad.

Haime, durante la charla con el autor, avisó: “Cuando hay un espacio vacío, alguien lo ocupa”. El Club de los 40 está esperando que le hagan lugar.

Norberto Asquini

Columnista en InfoHuella