Desde el oeste pampeano: vellones de Cabras Coloradas al mercado textil

Zonales 14 de junio de 2018 Por
En el marco de la Red de Recursos Zoogenéticos y del proyecto “Producción y calidad de fibras textiles animales” de INTA, se realizó por primera vez pruebas de agregado de valor sobre vellones de Cabras Coloradas Pampeanas (CCP), raza local del oeste de la provincia de La Pampa.
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El desafío del agregado de valor cercano al origen de producción y a pequeña escala constituye una oportunidad en la transformación de fibras especiales que contribuye al desarrollo de sectores productivos postergados de las economías regionales argentinas como son los productores caprinos y el artesanal textil.

Bajo la modalidad de la pequeña escala pueden procesarse diversas fibras caprinas (cashmere y mohair), ovinas o de camélidos, que por sus bajos volúmenes de producción no tienen lugar en la industria tradicional, pero representan una alternativa para abastecer a un nicho de mercado de hilados naturales de fibras raras.

Las cabras de esta raza producen vellones de alrededor de 1 kg de peso, con fibras que tienen un diámetro medio de 26 micrones (+/- 3 mic) y largos de mecha promedio de 125 milímetros (+/-15 mm). Los vellones de estas cabras presentan un color muy característico que varía de los rojizos a los tostados.

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La CCP ha sido caracterizada como una raza local y está inscripta en el Sistema de Información de Diversidad de Animales Domésticos (DADIS) de FAO. La misma, fue sometida a un proceso de selección natural y artificial por parte de productores rurales, que han valorizado su adaptación a las duras condiciones ambientales de la región y a las características cárnicas de sus cabritos, siendo esto último, el principal producto de los sistemas productivos actuales.

El escenario para la producción y explotación de esta fibra y el agregado de valor regional, se basan en la existencia de cerca de 40.000 cabras de esta raza, ubicadas casi exclusivamente en cinco departamentos el oeste pampeano y a la capacidad instalada en la región para el descerdado e hilado. Dado este contexto existe la posibilidad de desarrollar un producto con características bien definidas para un tipo de consumidor que pondere estas particularidades.

El objetivo del trabajo fue evaluar la transformación textil de vellones de pelo de cabra Colorada Pampeana hasta el hilado, transformándose siete kilos de fibra en cinco kilómetros de hilos. Se probaron distintas configuraciones para el descerdado, cardado e hilado a través de las cuales se establecieron protocolos para el procesamiento de dos tipos de hilos; uno de pelo de cabra colorada pampeana puro denominado Puelen y uno mezcla de pelo de CCP y lana Merino fina (50:50) que se denominó Camel. Ambos hilos son ideales para el tejido en dos agujas. La experiencia se desarrolló en la hilandería Huellas de la ciudad de Chos Malal  Neuquén).

El trabajo se enmarca en la realidad de los emprendimientos textiles de baja escala que hoy producen hilados con una gran diversidad de fibras especiales argentinas (puros o en mezclas de diversas proporciones de ellas), enfrentando desafíos en la estandarización de protocolos para el procesamiento debido a la falta de información y lo novedoso de estas iniciativas.

Preparación de lotes en laboratorio

1. Acondicionamiento

Cada vellón fue examinado individualmente en forma subjetiva de acuerdo a los criterios generales de McGregor y Buttler (2008b). Se descartaron vellones, enteros o porciones de los mismos, con fibra apelmazada, así como porciones con gran cantidad de vegetales. Se tomó una muestra, considerada como materia prima, para evaluar la calidad previa al proceso de descerdado.

2. Lavado y secado

Sobre la fibra se realizaron dos lavados con una duración de 15 minutos cada uno. Se utilizó un detergente no iónico, nonilfenol de 10 moles. La temperatura del agua de lavado se mantuvo a 40°C. Luego se hicieron dos enjuagues de 10 minutos cada uno con una temperatura de 25°C. Después del último enjuague la fibra se pasó por una centrífuga y colocó en bandejas metálicas en una estufa a 105ºC hasta la obtención de peso constante. Luego del lavado y secado la fibra se separó en dos lotes identificados como A y B.

Procesamiento en planta Minimills

Previo al descerdado la fibra de cada lote se abrió manualmente y se le agrego aceite de ensimaje para lubricar la fibra y facilitar el proceso posterior y antiestático, dejando acondicionar por una hora. Durante todo el proceso se trabajó en condiciones de alta humedad (80 a 82% HR), ya que la humidificación de las fibras favorece su  comportamiento textil aumentando su elasticidad y previniendo la rotura de las mismas.

3. Descerdado

El proceso de descerdado se realizó en un equipo Large Fiber Separator MiniMills®. Cada lote se procesó individualmente, el pasaje por la descerdadora se repitió dos veces y se juntaron e identificaron el producto (P) y los subproductos correspondientes al descerdado 

En esquemas tipo Minimills recomiendan pasar las fibras al menos una vez por la descerdadora aun cuando no posean dos tipos de fibras diferentes entremezcladas o  doble capa (finas y gruesas) con el fin de favorecer la separación individual de fibras del agrupamiento natural que tienen en la mecha, mejorando el proceso posterior de cardado.

El rinde al descerdado (Tabla 2) se calculó como la diferencia entre el peso seco inicial de cada lote y el peso seco final obtenido luego del segundo pasaje por la descerdadora, expresado en porcentaje.

Fuente: INTA

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