Aborto Legal, Seguro y Gratuito: joven oesteña se refirió al voto de Marino

Opinión 05 de agosto de 2018 Por
"Los derechos no se plebiscitan". Soledad Trímboli, joven abogada oriunda del oeste, escribió a InfoHuella sobre la postura del Senador Juan Carlos Marino, por el Aborto legal, seguro y gratuito.
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De cara a la votación que tendrá lugar este miércoles 8 en la Cámara Alta por el proyecto (I.V.E.) de ley que despenaliza-legaliza la interrupción voluntaria del embazo, el Senador Juan Carlos Marino de la UCR, hizo pública su posición por la negativa.

En declaraciones a la prensa, dijo entre otras cosas que hay un gran negocio alrededor del aborto clandestino, y que falta mucho en la implementación de las políticas de educación sexual y salud reproductiva. Pero con todos esos argumentos y con una extraña lógica, llegó a la conclusión opuesta: votará en contra del proyecto de ley. Tan extraña, que, en uno de sus últimos tweets, se enorgullecía de la promulgación de la “ley Justina” sobre trasplante de órganos, la que, si ya se hace cargo de lo que se entiende por vida y por muerte, y tiene a la autonomía de la voluntad como uno de sus pilares fundamentales.

Tampoco el senador Marino se privó de chicanas, y aprovechó la ocasión para distanciarse de los diputados peronistas Delú y Rauschemberger, por especular en la votación del proyecto en su respectiva cámara. No especula con esta votación, pero vota pensando en la elección venidera tal vez, ya que Marino completó su fundamento diciendo que intentaba representar a toda la sociedad pampeana, y pudo saber que la mayoría estamos en contra de este proyecto de ley para la legalización del aborto. Tiempo después, se conoció una encuesta hecha en la ciudad de Santa Rosa sobre una muestra de 200 casos, en la que el 46% decía estar en contra de este proyecto.

 

Es que, ante las ampliaciones de derecho a favor de las libertades personales, los discursos parecen re-editarse. Hace ocho años atrás, cuando estábamos a las puertas de la legalización del matrimonio igualitario, hubo teorías conspiranoides rayanas al delirio, como las hay ahora. Recuerdo a “Chiche” Duhalde advirtiendo sobre oleadas de extranjeros (imagino que muy nórdicos ellos) que vendrían por nuestros “Niños”, cuando la adopción internacional, no estaba, ni lo está hoy, permitida por nuestra ley. Muy similar a la teoría del tráfico internacional de órganos fetales (¡Sí! Fetales)  y la maligna fundación  “Planned parenthood” detrás de toda esta cuestión de la legalización del aborto.

Desde los mismos sectores que hoy se oponen al aborto legal, seguro y gratuito; se sugirió en ese entonces, un plebiscito para saber si la mayoría aprobaba o no que personas homosexuales, pudieran acceder al matrimonio “civil”. También similar a la encuesta del Senador Marino.

Claro que, en una democracia, la regla es la mayoría; pero en una democracia republicana, la regla es la mayoría con respeto a las minorías. De ahí, por ejemplo, el sistema D'Hont y la proporcionalidad que debe existir en la Cámara de Diputados, de ahí que se elijan dos Senadores por la mayoría y uno por la primera minoría; se ve que la Constitución ha querido que el poder legislativo sea caja de resonancia de la pluralidad social; de ahí también los Tratados internacionales de Derechos Humanos como límite infranqueable al accionar del Estado en contra de los derechos de las minorías étnicas, raciales, religiosas, sexuales, etc.

Pero además, hay que decir que mientras los Diputados representan al Pueblo de las provincias (por eso se eligen en proporción a la cantidad de habitantes), los Senadores representan institucionalmente a sus provincias (por eso son tres senadores por cada una, prescindiendo del número de habitantes); por lo que tampoco es correcto, ni acorde a su función, que el Senador Marino base su fundamento en un sondeo de opinión para saber qué dice el “Pueblo”.

El último error del senador Juan Carlos Marino, si se quiere, es político, pero vale para cualquiera aspirante a una posición de poder en 2019:  quien no transversalize la cuestión feminista en toda su plataforma política tiene altas probabilidades de quedar atrás en la carrera electoral. A veces los dirigentes, parecen mirar este siglo, con anteojos del siglo pasado o el otro. El movimiento de Mujeres en Argentina, está haciendo historia. Con una gran proyección, pese a no estar institucionalizado en un partido, alta formación, gran paridad (No hay caciques ni caudillas feministas, como los hay en el PJ, por poner un caso), el feminismo tiene capacidad de imponer agenda y copar las calles.

En suma, los derechos no se plebiscitan. A las mujeres, nos corresponde la lucha por nuestro derecho a la salud, a la salud sexual y la autonomía reproductiva, al Estado reconocerlos y al Gobierno tomar medidas para hacerlos efectivos. Lo demás, es fascismo. Querer imponer a  una minoría, lo que es norma para  una mayoría, es propio de un régimen autoritario, de una tiranía de la mayoría, que no se compadece con  la  Argentina democrática post '83, ejemplo en el mundo en materia de Derechos Humanos; ni es conteste con la marea verde de pibas sub 20 y el colectivo de mujeres y sexualidades disidentes,  que disputan poder y discursos desde la calle, alejadas de liturgias partidarias y nichos sindicales, pero bien politizadas, porque nosotras lo sabemos muy bien: lo personal es político, y lo que realmente está en juego aquí son las libertades personales de todas.

 

M.   Soledad Trímboli – oesteña – Abogada.

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