Los que vienen de atrás: ¿hay lugar para terceras fuerzas en La Pampa?

Opinión 13 de octubre de 2018 Por
¿Hay vida política más allá del Justicialismo y de Cambiemos en 2019? Esa es la pregunta que se hacen los partidos políticos minoritarios en La Pampa.
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Por Norberto G. Asquini / Columnista en InfoHuella

¿Hay posibilidades electorales para una tercera fuerza, o esos sectores van a quedar estrujados por la polarización? Entre tanta confusión, incertidumbre y tensa espera por los tiempos electorales, por ahora todos hablan con todos buscando alguna certeza dentro de un mar de dudas.

El menos querido

Dos coaliciones políticas acaparan la atención electoral hacia 2019 en la provincia. Una es el PJ, con sus líneas internas buscando la unidad y los aliados esperando ser parte del gran acuerdo. La otra es Cambiemos, con dos socios como son Propuesta Federal y la UCR, en permanente conflicto para ver quién prevalece, pero con una alianza tácita que espera ser ratificada. ¿Y detrás de ellos? ¿Qué harán las demás fuerzas minoritarias? ¿Serán parte de esas coaliciones que podrían incorporarlos como socios menores o buscarán algún camino alternativo, más complicado, pero sin quedar atados a decisiones que pueden no tenerlos en cuenta a la hora del reparto de cargos?

La gran incógnita es si hay espacio para una tercera fuerza. Hacia allí apunta Comunidad Organizada, el sello del tiernismo. “Es imposible un acuerdo con ese muchacho”, afirma uno de los principales operadores del gobernador Carlos Verna sobre su regreso al PJ. Todos lo quieren afuera al ex ministro Juan Carlos Tierno. Condenado por la Justicia por abuso de autoridad, esperan que la última apelación que presentó en la Corte Suprema defina su destino político y lo saque de la cancha.

La mayoría prefiere que vaya como tercera vía porque a pesar de contar con alguna base electoral, se analiza que como socio solo comparte complicaciones. Para el PJ, además, que vaya como tercera fuerza le resta votos a Cambiemos. Una tercera lista disidente o filoperonista, como ocurrió en 2003 con el FPV o en 2011 con CO, no le saca respaldos al PJ oficial, sino que vuelve más competitivas ambas expresiones y le resta fuerza a la opción no peronista. Pero esta vez es distinto: la polarización PJ-Cambiemos parece dejar contra las cuerdas a cualquier otra expresión política. Por su parte, en el Cambiemos pampeano, también consideran la posibilidad de que les reste votos y prefieren que vuelva al PJ. Pero hay quienes, como el legislador nacional radical lanzado a la gobernación que tuvo contactos con el ex funcionario, que piensan que se los quitaría al PJ. Tierno es el mal querido de la política provincial.

 

El PJ y sus aliados

Las dos coaliciones centrales están tratando de negociar los grandes acuerdos primero, o al menos cerrar filas detrás de reglas de juego claras, para incorporar después a otras fuerzas como aliadas. O por los menos, hablan con partidos afines a la otra coalición para evitar que no formen parte de ese frente y se lancen a la aventura de presentarse solos para restarle votos a sus competidores.

Vamos al Justicialismo. Otro posible aliado que juega por ahora a presentarse en solitario es el massista Frente Renovador. Habla con todos: con operadores del PJ, pero también con los de Mac Allister y Marino. En ese mar revuelto de charlas políticas, ya no importa que sean subterráneas. El fin de semana pasado se los vio a sus dirigentes conversando con el disminuido Fregen en un hotel de General Pico, mientras a dos mesas de ellos estaba uno de los candidatos de Cambiemos con radicales. Por ahora, la línea del FR es ir con boleta propia, y ya tiene algunos candidatos a intendente. No quiere meterse en una interna del PJ, pero con el único que acordaría, por afinidad política, es con el peronismo.


Nuevo Encuentro definió en 2017 acompañar al PJ en un frente anti-Macri, porque ir en una boleta aparte era hacerle el juego al macrismo. Fue una decisión pragmática y estratégica de los dirigentes del norte pampeano y una línea que piensan repetir en 2019, como todo el kirchnerismo dentro del PJ. Ideas como Unidad Ciudadana ya fueron sepultadas en La Pampa por la misma CFK. A esta definición se opusieron los dirigentes de Santa Rosa, quienes desde su bloque unipersonal en la Legislatura habían asumido la confrontación con el vernismo, que ahora frenaron. A comienzos de año intentaron una vía “kirchnerista de izquierda no peronista”, con agrupaciones de izquierda afines a CFK, la mayoría agrupaciones sin personería partidaria. Un camino sin destino, más que el testimonial.

El Partido Humanista, en la senda del kirchnerismo, ha sido mencionado por el PJ para integrar ese frente anti-Macri. Se separó de Nuevo Encuentro en las últimas elecciones y definió también una vía alternativa, quedando disminuido. Ahora podría ser parte de esa alianza.

Pueblo Nuevo, convertido en el brazo doctrinario de los evangélicos contra el aborto y la educación sexual integral, espera por el mejor postor. Hay molestias por decisiones del PJ, pero integran su gestión y votan en la Legislatura junto a su bloque. También han tenido conversaciones con Mac Allister y Marino, advierten suspicaces desde el PJ dirigentes que tiene trato con su referente.

Cambiemos y quienes dicen no

El PJ y Cambiemos buscan sumar aliados, pero las internas, latentes en el justicialismo y casi seguras en el frente macrista entre el Pro y la UCR, llevan a que las otras fuerzas teman integrarla. Quedarían expuestas a participar de una confrontación que las disminuye aún más al tener que tomar partido por una línea o un candidato.

De un lado, el MID y el Mofepa ya son aliados naturales del PRO en Cambiemos. El Partido Socialista, aliado en el Frepam de la UCR, un frente hoy abstracto y formal ante la decisión de los radicales de conformar la alianza tácita con Cambiemos-Pro, ya fue avisando a sus socios que no estará en la marca Cambiemos. Desde la UCR o el Pro hablan públicamente de ampliar el frente y siempre mencionan al PS o al Gen -que no tiene personería provincial-. El Gen ya se sumó a Cambiemos-Pro en esa estrategia. Por su parte, el socialismo es un socio con el que se siente cómodo cualquier fuerza porque no los incomoda al sumarles un perfil progresista. Por eso mismo, su postura crítica al rumbo del país que se observó en las elecciones de 2017 lo acercan más a ser parte de un frente anti-Macri que a una opción provincial con la que se camufle el macrismo.

Este es el escenario que derrama hacia las fuerzas minoritarias. “Quiero que me escuches y que te abras / Le estoy hablando, hablando a tu corazón”, canta Charly García en ese himno de la posmodernidad de los ochenta. Una frase que no desentona en cualquier mesa política pampeana.

Norberto Asquini

Columnista en InfoHuella