Realidad mata sueños: en La Pampa poco queda para lo imprevisible

Opinión 30 de octubre de 2018 Por
Las definiciones electorales de las distintas fuerzas políticas en La Pampa se van definiendo sin posibilidades para lo imprevisible. Salvo la gran decisión, si el gobernador Carlos Verna finalmente pueda ir por la reelección, el resto de la dirigencia es presa de la realidad: el gran acuerdo justicialista tendrá al mandatario como su hacedor, la UCR será Cambiemos aunque se quiera llamar de otro modo y la política eligió cuál será la disputa central en 2019.
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Por Norberto G. Asquini /Columnista en InfoHuella


A la espera de Verna

El PJ por algo es hegemónico y ha mantenido el gobierno de la provincia por 36 años ininterrumpidos.  En estas elecciones, a pesar de mostrar algún flanco débil, como el anuncio de Verna de no ir por un segundo mandato, sigue marcando el escenario en el que juega el resto. El adelantamiento de la fecha de los comicios y la incertidumbre por ahora de cuándo se conocerá el cronograma provincial son dos definiciones que condicionan a toda la oposición. Se sabe que la fecha será en junio de 2019, antes del 22 cuando se deben presentar las listas para legisladores nacionales en la provincia. Pero poco más.

Al interior del PJ también ha quedado todo supeditado a los tiempos de Verna. El mandatario comenzará este jueves su tratamiento en Buenos Aires y el oficialismo parece que quedará congelado en sus negociaciones. Todos esperan conocer cómo resultará la cura y si, como muchos anhelan, pueda estar bien para presentarse a la reelección. Por ahora, se aguardará para después de la primera quincena de noviembre.

En ese marco, los intendentes del PJ, los que tienen el poder territorial, emitieron un documento en el que le dan la potestad al mandatario para definir a su sucesor y la letra del gran acuerdo. El resto de las líneas espera charlas para ver qué lugar ocupará cada una. La atomización y heterogeneidad de los espacios internos les quita poder de presión en esta compulsa, aunque sigan haciendo maniobras. Hay conversaciones de los operadores vernistas con los partidos aliados para conformar un frente electoral, pero toda negociación las cerrará Verna. Hasta cuando no está, el gobernador es central para la política provincial.

Disfrazar lo que se es

El escenario planteado va marcando el camino a la oposición. Las decisiones van apareciendo como en un embudo, donde la realidad va matando los sueños de los que pretendían un rumbo diferente. Es lo que ocurre en el Cambiemos pampeano. Los radicales tuvieron su convención para tratar de maquillar la decisión tomada: que harán una alianza con el PRO con la impronta de Cambiemos. Intentan disfrazarlo con el eufemismo de un "frente amplio", al que no pueden sumar más partidos de los que hay y hasta algunos ya dijeron que no serán parte de una fuerza macrista, como el Partido Socialista. Los radicales pretenden no llamarse Cambiemos para cerrar filas hacia adentro e intentar contener al PRO hacia afuera, que es el titular de la marca nacional. Instinto de conservación y pragmatismo de quienes observan que afuera de esa alianza no tienen margen.

El "frente amplio" intenta tapar una pertenencia vergonzante a Cambiemos, que se intenta disfrazar desde el relato. Todas las decisiones de la UCR se toman en virtud de la alianza con el PRO, sus legisladores nacionales votan en el Congreso los ajustes y los convencionales evitan referirse a Macri o sus políticas en una asamblea con pocas definiciones políticas. Si tiene hocico de chancho, oreja de chancho y cola de chancho, aunque lo bañen es un tanto difícil que lo conviertan en otro animal.

En cuanto a candidaturas propias dentro del Cambiemos pampeano, la alianza interna Marino-Altolaguirres cercó al resto de los sectores. Los convencionales definieron una sola candidatura de la UCR y si no hay acuerdo lo votarán ellos. En ese marco, el postulante será el senador Juan Carlos Marino, o bien si cierran un acuerdo entre ellos para no dividir convencionales, Kroneberger o Torroba. La convención del 24 de noviembre puede ser la de la unidad o la fractura, porque la del sábado fue para muchos una “trampa” forjada por quienes dirigen el partido y se percibe un alto disconformismo de los otros sectores.

Mientras tanto, Carlos Mac Allister hace campaña y va derecho a ser candidato a gobernador. Espera sentado a los radicales y quiere que la alianza se llame Cambiemos. Ese es el mandato nacional. "La UCR sufre de un gataflorismo crónico, quiere ser parte pero sin mancharse", afirma uno de los operadores macristas.

Los dos que se elijen

La realidad marca que el escenario electoral ya tiene su pelea central. El fin de semana en la capital provincial el gobierno provincial reunió más de 8 mil corredores para la Correcaminata por el Atuel. Verna fue el orador central de un evento que volvió a visibilizar una política de estado, y la exaltación de su figura. Cambiemos-Pro estuvo presente con Mac Allister y funcionarios para no quedarse atrás, mientras la UCR sesionaba puertas adentro escuchando la música que llegaba desde afuera. La realidad les pasaba por otro lado.

A la celebración oficial enseguida llegaron críticas del macrismo y un ida y vuelta de dichos y acusaciones entre ambos sectores. Esto marca que la disputa central será entre el justicialismo y el macrismo. El primero nacionalizará su campaña y el segundo intentará provincializarla, ya que no puede mostrar logros en el rumbo económico nacional. Ambos, ya lo hemos dicho, se han elegido. El resto serán espectadores.

Detrás de las tendencias

Queda saber si frente a un escenario que va marcando la cancha a los jugadores, hay lugar para lo imprevisible, que en política siempre es un factor que hay que tener en cuenta más allá de las tendencias. Qué puede pasar con Comunidad Organizada, un actor devaluado pero presente. Si el PJ alineará a todas las posibles fuerzas aliadas o alguna intentará un camino por afuera como amaga el Frente Renovador. Hasta dónde se ampliará el Frente Justicialista con fuerzas anti-Macri y hasta dónde está dispuesto a abrirse. Si algún sector radical renegará de ser parte de Cambiemos o habrá otro que se una con el macrismo. Y, finalmente y central, qué será de Verna. Solo queda sentarse a esperar que lleguen los tiempos de las verdaderas definiciones.

 

Norberto Asquini

Columnista en InfoHuella