Amigos son los amigos: los tanques que se vienen en la política pampeana

Opinión 06 de noviembre de 2018 Por
Las coaliciones electorales han terminado ganando terreno en la política pampeana, como efecto contagio de lo que ocurre a nivel nacional y en otras provincias. Antes fueron una herramienta para la oposición, ahora la alianza partidaria será adoptada por el PJ en un nuevo formato para enfrentar los comicios de 2019. Del acuerdo forzado de Cambiemos al Frente Justicialista que congregue las fuerzas anti-Macri.
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Por Norberto G. Asquini / Columnista en InfoHuella


Antecedentes pampeanos

La politóloga Paula Clérici afirma que las alianzas electorales son producto de cálculos estratégicos que los partidos realizan para enfrentar elecciones de cargos, y como tantas otras decisiones alrededor de las campañas y los comicios, se enfocan en la consecución de maximizar votos, bancas, afiliados o financiamiento. Y lograr la supervivencia política de las organizaciones.

En La Pampa fueron en los 90 una herramienta electoral para aglutinar a los partidos minoritarios frente al bipartidismo entre el PJ y la UCR. A partir de que los radicales empezaron a perder terreno electoral, comenzó a ser adoptado en sus filas como estrategia para afrontar los comicios ante el avance del Fregen-Frepaso, y más recientemente del PRO. Una posibilidad para engrosar su propuesta electoral bajo una sigla y sostenerse como el principal partido de la oposición. Así se conformó la Alianza en 1999, el FRAP en 2003 y el Frepam en 2007 y 2011, para luego pasar a ser Propuesta Frepam en 2015. La “Lista 3” fue descartada y solo quedó como un anhelo de los sectores más líricos y tradicionales.

Un acuerdo forzado en la oposición

Esta vez la oposición en La Pampa integrará nuevamente una coalición, que resulta de las necesidades electorales de las dos principales fuerzas que la conforman, el PRO y la UCR, para hacerle fuerza al PJ y tratar de mantener cada uno sus espacios. Una fuerza cobijada por Cambiemos a nivel nacional, a pesar de que los radicales intenten escaparle al nombre.

El avance de Cambiemos, a pesar de estar golpeado por la crisis económica, y el retraimiento de la UCR marcan la dinámica de esta fuerza. Lejos de una coalición a la que se llega por acuerdos, esta vez la unificación será forzada. Se va a dar una interna entre el Cambiemos-PRO y la UCR para definir candidatos y listas. Si en Buenos Aires la principal fuerza es el PRO, y en Mendoza es la UCR, y ambas quienes marcan el rumbo de la coalición provincial, en La Pampa hay una suerte de empate después de las elecciones de 2017 que se tratará de saldar en la próxima votación.

Las alianzas permitieron ganar espacios a las fuerzas minoritarias aglutinando partidos. En los 90 con el Fregen-Frepaso, pasando por los frentes kirchneristas y filoperonistas en la primera década del siglo XXI y en el 2013 la macrista Propuesta Federal. Hay quienes ven en las coaliciones una posibilidad de crecer -el alquiler del sello de Pueblo Nuevo permitió sostener su personería y al Mofepa llegar a una banca tras casi dos décadas- mientras otros las consideran un peligro -la izquierda pampeana ha estado más interesada en pelear con fuerzas similares para ver quién es más “puro” para quedar nadando en el testimonialismo, que en convertirse en sectores con representación institucional como el FIT a nivel nacional-.

La novedad justicialista

La novedad en 2019 será el frente anti-Macri que propone el PJ provincial. Salvo durante los años que estuvo como presidenta Cristina Kirchner en los cuáles tuvo que llevar como injerto una boleta del Partido Humanista, la sigla del PJ quedó inalterable en cada comicio mientras en otras provincias el justicialismo iba con frentes locales o como FPV. Si bien hacia dentro del Justicialismo pampeano el comportamiento interno se ha asemejado a una gran coalición en la que conviven diferentes líneas y agrupaciones con adscripciones a dirigentes locales o corrientes nacionales.

En 2017 el oficialismo logró que fuerzas del arco peronista adhieran a la boleta del PJ para enfrentar a Cambiemos. La ampliación de esa idea tomó cuerpo después que la oposición casi gana esas legislativas por apenas 76 votos. Para 2019 ya no será un “acuerdo programático” como hace dos años, un invento para que adhirieran a la boleta oficial, sino una alianza electoral formal entre partidos. El “Frente Justicialista”, o como se denomine, congregará a quienes quieran sumarse. Esto abre la puerta a los consensos y ya están empezando a producirse las primeras reuniones informales. Entre estas fuerzas figuran el massista Frente Renovador, el kirchnerista Nuevo Encuentro y Pueblo Nuevo, y se piensa en el humanismo. Hasta se considera en sumar al Partido Socialista, refractario a Cambiemos. Si bien primero el PJ debe ordenar el “gran acuerdo” interno, entre líneas mayoritarias, alternativas y sectores kirchneristas.

El Justicialismo deberá así amalgamar diferentes posiciones políticas, como la incorporación por ejemplo de sectores que aunque adscriben al vector peronista y se ubican como oposición al macrismo, tienen lineamientos que chocan con el oficialismo. Por ejemplo, Pueblo Nuevo, convertido en el arma de la militancia doctrinaria evangélica, que cobró fuerza junto al catolicismo de derecha con el debate por la legalización del aborto, y ahora avanza contra la Educación Sexual Integral. Una bandera que a su vez el gobierno provincial ha defendido frente a los embates de Nación en la materia.

El “Frente Justicialista” y el Cambiemos pampeano serán los dos tanques de la próxima competencia electoral. Ambos tratarán de incorporar la mayor cantidad de partidos en sus coaliciones. Estará pendiente en el PJ llevar adelante un posible “gran acuerdo” hoy complicado por los diversos intereses en juego, y en la oposición intentar unificarse a pesar de las divergencias que no logra esconder ese “matrimonio por conveniencia” en que se han convertido.

Norberto Asquini

Columnista en InfoHuella