Ziliotto, el sucesor: el fin de ciclo y la renovación en orden

Opinión 26 de noviembre de 2018 Por
El gobernador Carlos Verna eligió su sucesor: será el diputado Sergio Ziliotto el que encabece la boleta del Frente Justicialista.
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El mandatario maneja los tiempos políticos con la destreza del bisturí y la fuerza de una maza. Sus anuncios sorpresivos no dejan indiferentes, ni para bien ni para mal.

La lógica, y algo más

Esta vez, aunque estaba dentro de las posibilidades lógicas de la política, Verna bendijo a su sucesor y fue casi cantado. Ziliotto será el candidato vernista del PJ a la gobernación. A partir de esta decisión caerán en cascada el resto de las definiciones electorales.

¿Por qué hablamos de lógica política? Ziliotto es parte del puñado de dirigentes de confianza, del entorno, del mandatario. “Hace 35 años que está trabajando al lado de Verna, siempre dice que interpreta sus palabras, pero más interpreta los silencios”, se apura a completar su perfil un funcionario vernista.

Operador de cierres y jefe de campañas, pero también hombre de gestión como ministro. No es tan reconocido en el votante como otros dirigentes, pero se ha hecho notar en la Cámara de Diputados. Maneja el discurso de Verna de defensa de La Pampa frente a la discriminación de Nación y fue la espada vernista en el Congreso. Y no le tiembla el pulso: el golpe en la Cámara Baja durante la votación por la desregulación del aborto que el PJ La Pampa definió agónicamente fue obra suya.

El postulante tenía además consenso interno. Un sondeo entre los intendentes sobre quién podía ser el elegido entre los nombres que había en danza lo tuvo a la cabeza. Y aunque las encuestas no lo tengan en números destacados, esas mismas cifras que entregó Hugo Haime al gobernador muestran que los votos del candidato serán transferidos a partir de la imagen de Verna. No es la primera vez que un candidato es construido desde abajo, y contando con la estructura del PJ del poder territorial y los recursos estatales, es mucho más fácil.

Renovación en el orden

La definición por Ziliotto marca, por obligación, la renovación al interior del PJ. Y cuatro años antes de lo previsto, a consecuencia de la no reelección de Verna por su enfermedad. Por primera vez, puede llegar a asumir en 2019 un gobernador que no es parte de la generación del 83. Igualmente 2019 mostrará más allá del resultado el fin de ciclo en el PJ de los grandes nombres, los conductores de sectores como Verna, Marín y hasta Jorge. Y parece abrir al interior del PJ una tendencia que uno de los funcionarios del Club de los 40 mencionó en su momento al autor hace unos meses: el gobierno que le siga a Verna va a ser de un equipo, más que de un nombre. Igualmente, a pesar de su enfermedad, Verna seguirá siendo el gran hacedor y definirá el rumbo de la próxima gestión.


Pero no es renovación total, porque será la continuidad de un proyecto político. La falta de cuestionamiento interno en el PJ a la decisión de Verna marca otro hito: la sucesión no se convirtió en una guerra civil o una carnicería como anticipaban o elucubraban algunos comunicadores y dirigentes. Verna eligió también un sucesor en el orden. Garantizado por su figura, que como marcan las mismas encuestas (el autor no va a dar números, pero se conocen) lo mantienen como el dirigente central de la política provincial.

Candidato se construye

Ziliotto es un candidato en construcción. Tiene el respaldo de la figura de Verna, pero debe todavía recorrer un largo camino de posicionamiento y reconocimiento entre los votantes. Hasta el presidente de los radicales torea con esa cuestión, aunque se sabe esas declaraciones sirven más para tapar los muchos problemas, y de arrastre, que tiene la UCR.

El candidato igualmente corre con algunas ventajas: la división de la oposición, la marca Cambiemos devaluada por la crisis económica y el nivel de aprobación del gobernador, un piso nada desdeñable.

Los tiempos se han disparado. En los próximos días deben cerrarse los nombres de candidatos, acuerdos y listas. Una vorágine en la que por lo menos el PJ corre con ventaja: el candidato está puesto por consenso, aunque algunos pataleen porque todavía no acordaron sus lugares, y ese es todo un dato.

Norberto Asquini

Columnista en InfoHuella