Astrolina: un año en la Antártida buscando un cielo que no se ve con los ojos

Nacionales 14 de julio de 2019 Por
Jorgelina Álvarez es meteoróloga y astrofotógrafa. Tiene 31 años y trabaja en la Estación Meteorológica de La Plata. Desde 2017 a 2018, estuvo en la Base Marambio, en la Antártida, donde la apodaron "astrolina", por captar fotos de un cielo que no vemos.
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Un año sin volver a Las Flores, su lugar natal en Buenos Aires. En el fin del mundo, rodeada de blanco desde los pies hasta el horizonte, la astrofotógrafa desafió los 30 y hasta 40 grados bajo cero para darle tiempo a la luz y captar con su Canon paisajes de nuestra vía láctea.

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 Mirá sus fotos en: Astrolina_photography (Instagram)  -   astroLina photography (Face)

“En la Base Marambio me apodaron “astrolina”, porque usaba mi tiempo libre para sacar fotos al cielo”, cuenta Jorgelina a InfoHuella.

EXPOSICIÓN

Las imágenes que muestran las fotos de Jorgelina tienen la particularidad que no las vemos a simple vista. “A través de la exposición de la cámara, entra la luz suficiente para poder captar lo que no podemos ver con los ojos. Por eso una foto que tiene segundos de exposición logra una imagen de millones de estrellas de nuestra vía láctea”, cuenta.

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Mirá sus fotos en: Astrolina_photography (Instagram)  -   astroLina photography (Face)

Jorgelina sostiene que en la Antártida se pueden ver muchos satélites, planetas, meteoros y un cielo encantador.

LA ANTÁRTIDA Y LAS BAJAS TEMPERATURAS

"A veces, cuando la temperatura rondaba los 30 grados bajo cero, sacaba fotos y luego me metía adentro para calentarme un poco. Las temperaturas son muy bajas pero el cielo es limpio y ahora, estando en Buenos Aires, es lo que más extraño. Allá no está la contaminación lumínica que tiene Buenos Aires", sostiene.

UNA IMAGEN Y MIL PALABRAS

Pese a que es cierto eso de que una imagen vale más que mil palabras, Jorgelina detalla cada foto con sensaciones que experimenta a la hora de captar sus postales de un cielo que parece que no está, pero que cuando le da tiempo a la luz, aparece para deslumbrar.

Por último, Jorgelina cuenta a InfoHuella que le gustaría volver a la Antártida, y también algún día darse una vuelta por La Pampa, donde el cielo es óptimo para hacer astrofotografías. 


"Oasis"

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De pronto, era un día como muchos de los que recorre la Tierra alrededor del Sol; me dirigí a paso lento para que las partículas de nieve no golpearan directamente mis ojos. Me detuve, en ese mismo momento- solo unos segundos porque la sensación térmica rondaba los 30 grados bajo cero- y vi- como nos pasa a muchos de los que nos dedicamos a captar fotones (luz)- la imagen que están viendo. La luna hacía que el paisaje posea colores dispares; mientras transcurrían los minutos se hacía más notorio que nuestro satélite natural se elevaba sobre el punto cardinal Este. Qué decir de lo flamante del cielo nocturno, contemplar el centro de nuestra galaxia- la Vía Láctea- nos hace pensar con más humildad el lugar que ocupamos en este Universo colosal.


"Planetas"

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La tarea más difícil para mí es poder mostrar todo el universo que me rodea, más allá del frío que, esa noche, fue extremo.
Una de las preguntas frecuentes que me hacen es si lo que muestro en mis fotografías es cierto o si es lo que realmente se ve. Alejándose del cúmulo de contaminación lumínica (ciudades por ejemplo), adaptando el ojo a la oscuridad (al menos 10 minutos tarda en esa adaptación) se empieza a apreciar el cielo nocturno, aunque el sensor de la cámara va a captar mucha más luz al tener el obturador abierto 20 segundos a 30 segundos. Entonces, como en esta imagen vemos muchísima información: planetas como Venus, Júpiter, Saturno y Marte, la luz Zodiacal (se aprecia como en forma de triángulo desde la parte inferior izquierda), el brazo espiral de la Vía Láctea, componiendo con el paisaje increíble de la Isla Marambio, sumado a la Isla Cockburn que se ve abajo a la izquierda.

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