Temor en Bariloche por una “invasión” de jabalíes a semanas de la temporada de verano

Nacionales 05 de noviembre de 2019 Por
Desde hace alrededor de dos años las manadas de jabalíes comenzaron a avanzar sobre las áreas pobladas de Bariloche. Los vecinos de los barrios más alejados del Centro Cívico y turístico de la localidad fueron los primeros en dar señales de alerta.
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En los últimos días hubo preocupación por avistamientos en el vertedero municipal, a unos 7 kilómetros del centro, y en el cerro Ventana, a unos 10 kilómetros del área comercial. La postal provoca pánico. Se trata de grupos de hasta 30 ejemplares, algunos adultos y de gran tamaño, hurgando entre la basura o escarbando el suelo.

En septiembre de 2018 habitantes del Barrio del Sol, cerca de la Terminal de colectivos de la ciudad, denunciaron que un grupo había matado a un perro doméstico. Miembros de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable capturaron a un ejemplar con un trampa-jaula, pero los especialistas advirtieron que el número de individuos en libertad era mucho mayor.

El fenómeno podría crecer en dimensión durante el verano cuando más de 450 mil turistas llegan a la localidad incrementando el volumen de basura. Se estima que la ciudad genera unas 150 toneladas diarias de desperdicios en promedio. Y estos animales salvajes justamente van detrás de los restos de comida.

Se estima que una manada está constituida por unos 30 jabalíes. Su peso puede llegar a los 150 kilos y alcanzan la envergadura de un perro grande. Sus colmillos de 5 centímetros, su alta resistencia natural y una gruesa piel los convierten en un duro adversario para cualquiera que pretenda combatirlo. La gestación de las hembras ronda los 3 meses y suelen parir entre 3 y 4 crías.

En espacios abiertos los jabalíes son cazados por medio de jaurías de unos 8 perros acompañadas por dos cazadores armados con rifles de alta potencia. “Es una actividad donde hay mucha sangre y tenés que ser precavido, hay gente que lo ve mal, pero los jabalíes son una plaga”, explica un cazador de la zona Atlántica.

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No existen datos oficiales sobre su número en la Cordillera, pero se sabe que en la zona de Viedma y sur de la provincia de Buenos Aires, habitan más de 30 mil ejemplares. Los jabalíes son un potencial transmisor de numerosas enfermedades infecciosas. Por otro lado, a su paso van devastando los campos debido al uso de sus colmillos contra el suelo.

En febrero de este año Río Negro autorizó su caza deportiva con el propósito de hacer un esfuerzo por controlar su reproducción. A su vez el ministerio de Agroindustria de la provincia de Buenos Aires impulsó la caza en Carmen de Patagones, Mar Chiquita y Tapalqué. Lo propio realizó la provincia de La Pampa.

La resolución de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la provincia patagónica delimita la caza entre el 1° de marzo hasta el 31 de agosto de 2019, con tres a ocho perros y un cupo de dos piezas por cazador por día. En La Pampa se permiten hasta 8 ejemplares por jornada entre marzo y septiembre.

Pero los expertos advierten que estas iniciativas están muy lejos de controlar el problema.

“Dentro del parque no se pueden utilizar perros, lo que hace más complicada su caza. En La Pampa, los cazadores los esperan en los tajamales (sectores con agua en el desierto) pero en la cordillera no hay un lugar específico, hay muchos cursos de agua. Es más difícil”, explicó Fernando Méndez Guerrero, encargado de los cotos de caza del Parque Nacional Nahuel Huapi el año pasado.

Al jabalí se lo encuentra en el 70% de la superficie de este parque, según investigadores del CONICET. “Es una especie que está en pleno crecimiento tanto en la región como en el resto del país. Estos animales necesitan mucha agua, por lo tanto siempre merodean en inmediaciones de ríos y lagos”, dijo Sebastián Ballari, experto del organismo a ANB.

El jabalí también es una amenaza para las zonas cordilleras y precordilleranas de Neuquén. En los últimos años se han detectado en la zona unos 30 animales infectados con triquinosis, la mayoría de ellos jabalíes y los restantes son pumas, según el Servicio de Sanidad y Calidad Agroalimentaria. Sin embargo, se registraron brotes en los años 2004, 2012 y 2013, donde fueron detectados más de 100 animales contagiados y hubo aproximadamente 200 personas afectadas, de acuerdo a datos del organismo.

“Además de la destrucción del medio ambiente, de los mallines, son portadores de enfermedades. Desde su introducción por el 1900, son parte de la dieta de los carnívoros nativos, como el puma, que aumenta su número poblacional y genera problemas de predación de chivos. También tiene impacto en accidentes viales. Como especie es como un paquete de problemas”, le dijo Martín Monteverde del Centro de Ecología Aplicada de Neuquén (CEAN) al diario Río Negro.

“Es importante que la gente tome conciencia de que hay que llevar la carne de jabalí a analizar, sin la encuentran en el campo, por ejemplo. Las entrañas son la parte principal a analizar y previene el contagio”, explica a Clarín Marcos Seleiman, coordinador de Salud Ambiental de Río Negro.

“No tenemos un número alto de casos de triquinosis en la provincia, pero hay que prevenir y educar porque los jabalíes son un problema creciente. Es más, si un cazador mata un jabalí con triquinosis y termina dejando una cabeza tirada esto puede ocasionar contagios posteriores debido a los animales que se alimentan de los restos”, agrega.

La especie fue introducida por el inmigrante y aventurero vasco-francés Pedro Luro en 1905 en su estancia San Humberto en La Pampa. En 1976 se registró su expansión hacia Entre Ríos y el sur de la provincia de Buenos Aires. En 2000 tocó la cordillera y 20 años después su inserción en los bosques, lagos y ríos constituye un problema.

En Europa los jabalíes han llegado a algunas de las principales capitales donde se los observa siendo parte del paisaje urbano. Se estima que solo en España hay un millón de ejemplares y su acción le cuesta a Galicia unos 15 millones de euros por año.

Fuente: Clarín

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