Kirchneristas: Pampeanos festejaron en el búnker de Alberto y Cristina

Zonales 28 de octubre de 2019 Por
Saúl, Luchy y Miki, festejaron las rotundas victorias en Telén y Victorica y luego viajaron a Santa Rosa, donde se abrazaron con Verna, entre otros. Pero los festejos no terminaron allí: junto a Luciano y Carmina, fueron a Buenos Aires para cerrar un domingo de victoria con el presidente electo Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner y Kicillof.
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A las seis de la tarde empezó el conteo de votos en todo el país y Saúl Echeveste, intendente de Telén, se encontraba con una contundente victoria. En Victorica, hacía lo mismo “Miki” Villagra, excandidato a intendente, junto a la electa  diputada provincial María Luz “Luchy” Alonso, quienes superaron a Juntos por el Cambio por una diferencia de mil votos.

Lograda la victoria local, viajaron a Santa Rosa, donde la joven militancia santarroseña recibió la bendición del gobernador Carlos Verna quien, ofuscado por el magro resultado en General Pico, tuvo elogios por ponerse la campaña al hombro en la capital pampeana. En la sede del Partido Justicialista, Saúl, Luchy y Miki, se abrazaban con Luciano Di Napoli- electo intendente de Santa Rosa- y a la candidata a diputada nacional, Carmina Besga, quien no logró los votos para ocupar una segunda banca por el Frente de Todos.

Los referentes del kirchnerismo en La Pampa y de La Cámpora, no se quedaron con el festejo local y provincial. Mientras los siete puntos que separaban a la fórmula Fernández - Fernández se mantenían sobre Mauricio Macri de Juntos por el Cambio, dejando a las claras un triunfo en primera vuelta del Frente de Todos, Saúl, Luchy, Miki, junto a Luciano y Carmina, viajaron a Buenos Aires, donde los esperaba un búnker repleto de militantes.

VAMOS A VOLVER

Llegaron alrededor de las 23 y se sumaron al coro de cánticos que, algunos de ellos, sonaban en tiempo pasado. Las urnas, habían cambiado todo y el voto de la gente había hecho realidad ese himno que alguna vez sonaba en las calles, los teatros, las canchas y hasta en los shopping.  “Vamos a volver”,  se escuchaba a coro, como si hiciera falta pellizcarse para caer en eso de que el deseo ya se había cumplido.

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