
Campos sin agua en el oeste: una problemática urgente y con vacías respuestas
InfoHuella


Una gota de agua en un campo sin agua vale millones, más que el valor de la tierra, o del mismo animal que está, literalmente, muerto de sed. Lejos de las agendas de Asociaciones de Productores o Ministerios, Secretarías y Direcciones, la falta de agua, por ahora, es una cuestión de algunos productores que padecen la problemática y tratan de resistir.
Mientras algunos sobreviven con leguas de acueductos de campo a campo; mientras están los que acarrean en improvisados tanques; mientras otros siguen invirtiendo en perforaciones, en máquinas y caños, dar de beber a los animales en campos de cría se ha vuelto insostenible.
SUROESTE
Los 35 °C grados del sábado 16 de noviembre de este 2019 piden a gritos agua en el Puesto el Olmo, el predio rural donde Roberto Gatica tiene sus vacas, a unos 30 kilómetros de Limay Mahuida, suroeste pampeano.
“Acá las vacas pasan dos o tres días sin tomar agua. Esta situación hace más de tres años que se repite, pero cada vez más grave. Estamos en noviembre y ya estoy haciendo viajes de agua, imagínate cuando se venga el verano”, cuenta InfoHuella.

CAMIONES
El Estado ausente o casi ausente y, un viaje privado, con un alto costo.
“En Limay Mahuida desde el municipio no están a la altura de las circunstancias de lo que estoy viviendo. Para ellos es lo mismo quedar en venir un lunes y concretar un viaje de agua recién a la semana. Acá dar agua es dar vida, si no doy agua la vaca se muere”, dice Gatica.
El sábado, un camión Scania, privado, descargó 15 mil litros de agua dulce. “Pagar un viaje de un camión con 15 mil litros de agua, que me dura una semana porque la mezclo con el agua salada que saco del molino, me cuesta 13, 500 pesos. El camión viene desde Algarrobo del Águila por la destruida Ruta Nacional 143 que, por el mal estado, tarda cinco horas en recorrer 70 kilómetros”.
En los campos de la zona de Limay Mahuida, el agua está a pocos metros de profundidad, pero por su cercanía al río Salado, el agua que obtienen de molinos y perforaciones, tiene alto porcentaje de salinidad. Para ello, deben buscar agua dulce y mezclarla.
MORIR DE SED
Una vaca en pasturas naturales como las del oeste, bebe aproximadamente unos 30 litros por día. Se estima que ingiere el 10 por ciento del peso. Por su metabolismo, hay vacas que toman muy poca agua, y pueden estar hasta una semana sin beber el vital líquido. En el proceso de deshidratación, se desmayan, tienen ceguera y luego mueren.
Cabe destacar que, en La Pampa, desde el Estado, no hay un organismo que evacúe y dé respuestas a los productores sobre el uso del agua para la producción ganadera.
En invierno, la situación se hace llevadera; pero en verano, cuando las altas temperaturas se hacen sentir en tierra oesteña, el agua es una urgencia que, por ahora, preocupa únicamente al productor que, en soledad, por ahora resiste.





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