Cada vez hay menos católicos en la Argentina

Nacionales 19 de noviembre de 2019 Por
Una encuesta realizada por investigadores del Conicet refleja cómo varió el vínculo de los argentinos con la religión durante la última década. También muestra los cambios de posición en temas como el aborto y la familia.
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El catolicismo pierde terreno en la Argentina ante los evangélicos y las personas que no adscriben a ninguna religión, señala el informe publicado por la periodista  Mariana Carbajal en Página 12.


Cada vez menos argentinos y argentinas se identifican con la religión católica. Aunque el catolicismo todavía conserva una “mayoría atenuada” al analizar las creencias de la población, en la última década casi se duplicó la cantidad de gente que no adscribe a ninguna religión –ya son 2 de cada 10 habitantes en el país-- y las y los evangélicos pasaron de ser el 9 al 15 por ciento y crecen entre las personas sin estudios y quienes solo accedieron al nivel primario. La elección de un Papa argentino no modificó significativamente la vida religiosa de la sociedad y el cuentapropismo se consolida en el campo religioso: las personas prefieren relacionarse con Dios, sin intermediaciones, por su propia cuenta. A la vez, se registra una caída en la asistencia semanal al culto y predominan las prácticas religiosas que se realizan en la intimidad. Los datos surgen de la Segunda Encuesta Nacional de Creencias y Actitudes Religiosas en Argentina, realizada por un equipo de investigadores del Conicet, a 11 años del primer estudio de estas características. El relevamiento encontró que entre 2008 y 2019 se duplicó la proporción de quienes afirman que el aborto es un derecho de la mujer. Además, más de la mitad de la población cuestiona las concepciones patriarcales sobre la familia y los roles de las mujeres y los varones en el hogar, entre otros hallazgos. El consumo de marihuana tiene amplia aceptación, especialmente para uso medicinal.

 “En la encuesta, la universidad pública y gratuita figura como la institución más creíble de la sociedad. Como formamos parte de ella, del CONICET y el Ministerio de Ciencia y Tecnología, queremos que este gran esfuerzo de trabajo en equipo en el largo plazo sea una muestra de lo valioso que es invertir en educación, ciencia y en ampliar derechos a la mayoría de la población, sin lo cual nuestro esfuerzo y compromiso no tendría sentido”, destacó uno de los directores del estudio, el sociólogo Fortunato Mallimaci, ex decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, y uno de los máximos especialista en el país sobre los nexos entre Estado, gobiernos y catolicismo a lo largo de la historia argentina.

Junto a Mallimaci, dirigieron el relevamiento les investigadores Verónica Giménez Béliveau y Juan Cruz Esquivel. El estudio se hizo desde el Área Sociedad, Cultura y Religión, del Ceil-Piette del Conicet, sobre una muestra de 2421 casos. Los resultados se presentaron este martes y según se explicó, pueden ser extrapolables a la población general. El período de relevamiento de datos fue entre agosto y septiembre de 2019.

“En 11 años se han transformado profundamente las creencias religiosas y sociales en nuestro país. Las diferencias son importantes por regiones, por género, edad y nivel educativo. Así como decrece el mundo católico vemos cómo crecen y se consolidan otras creencias ya presentes en nuestro primer trabajo de 2008: el mundo de los sin religión y el mundo evangélico”, destacó Mallimaci en diálogo con Página/12.

--¿Qué destaca entre los hallazgos?

--La investigación nos muestra que debemos renunciar a esencialismos y a comprender a la sociedad de manera binaria: hay múltiples catolicismos, evangelismos y personas sin religión que a su vez se nutren de diversas sociabilidades y subjetividades. No hay bloques homogéneos de creencias sino que hay diferentes esferas que se vinculan o desvinculan donde las personas toman decisiones: se puede ser creyente, estar a favor de la despenalización del aborto y adherir o criticar las posiciones del Papa Francisco. ¡Sociedad y religión en movimiento! El creer por su propia cuenta, el cuentapropismo religioso y los procesos de individuación son masivos junto a experiencias comunitarias que reúnen a “núcleos duros” que ocupan el espacio público y presionan sobre las instituciones estatales. Al analizar el conjunto de las creencias vemos que las personas creyentes toman distancias de las instituciones que históricamente las vienen representando mostrando la profunda crisis que allí se vive. 

Principales resultados

Los distintos cultos

La encuesta refleja que el catolicismo sigue disminuyendo en la Argentina pero todavía conserva una “mayoría atenuada” que llega al 62,9 por ciento de la población. En 1947, representaba el 93,6 por ciento del total de habitantes del país, en 1960, 90 por ciento y en 2008, 75,5 por ciento. En la última década, su decrecimiento fue más acentuado en el ámbito metropolitano y en el NEA: 1 de cada 4 habitantes de CABA y el conurbano se declara sin religión. En cambio, las y los evangélicos aumentan más en el NOA y NEA y sobresalen en esta última región y en la Patagonia. Sin dudas, el NOA es la región más católica. Mientas en la región metropolitana y en la Patagonia se registra la mayor proporción de habitantes sin religión. 

Entre el 18,9 por ciento que se define sin religión, 9,7 por ciento manifestaron no tener ninguna, 6 por ciento, dijeron ser ateos y 3,2 por ciento, agnósticos. Entre los y las evangélicos (15,3 por ciento del total de población), la amplia mayoría se inscribe dentro de la rama pentecostal (13 por ciento). Apenas 1,4 por ciento dijo ser Testigo de Jehová o mormones.

No hay que soslayar que “alrededor de un cuarto de la población interactúa cotidianamente en espacios religiosos sin que otro espacio político, social, cultural o actividad compita”, apuntó Mallimaci.

La religión por género y edad

Si se pone la lupa de género, se observa que las mujeres se identifican más con alguna religión. Entre los sin religión hay mayoría de varones. El catolicismo se distribuye de manera homogénea entre los distintos niveles educativos. Pero a medida que aumenta el nivel educativo, hay mayor proporción de sin religión. Las y los evangélicos crecen entre gente sin estudios y que tiene solo el nivel primario. 

Si el corte se realiza por edad, se ve que las personas de 65 años y más se identifican en mayor medida con el catolicismo, mientras que entre los jóvenes crecen las opciones evangélicas y sin religión. 

La práctica religiosa

En relación al 2008, se registra una caída en la asistencia semanal al culto y se afirma la tendencia a concurrir solamente en ocasiones especiales. Al igual que una década atrás, 6 de cada 10 creyentes se relaciona con Dios por su propia cuenta, mientras que 3 de cada 10 eligen hacerlo a través de una iglesia o templo. Entre les evangélicos, el vínculo con Dios pasa mayoritariamente por el templo. 

Al medir las prácticas religiosas, la encuesta muestra que casi el 60 por ciento de la población no lee la Biblia ni otro libro sagrado. Las y los católicos rezan y hablan con sus seres queridos difuntos; y les evangélicos son los que más oran, leen la Biblia y escuchan música religiosa. 

“La postura frente al control migratorio y la pena de muerte para los delitos graves se constituyen como un desafío para los Derechos Humanos”, advirtieron los investigadores. Según la encuesta, la mitad de la población se manifiesta a favor de la pena de muerte y 7 de cada 10 reclaman controles migratorios más estrictos. Las y los evangélicos son quienes más rechazo declaran hacia la pena de muerte. 

Al mismo tiempo, la sociedad argentina considera mayoritariamente que el Estado no debe financiar a las confesiones religiosas (6 de cada 10 personas) rechaza la enseñanza confesional en la escuela pública y objeta el sostenimiento exclusivo a la Iglesia Católica.

Posturas frente al aborto

Casi 8 de cada 10 habitantes del país considera que el aborto debe ser un derecho de la mujer o estar permitido en algunas circunstancias. Menos de 2 de cada 10, piensa que debería estar prohibido siempre. 

La encuesta revela que en la última década se duplicó la proporción de quienes afirman que el aborto es un derecho de la mujer. De 14,1 por ciento que defendían esa posición en 2008 –cuando se hizo el primer estudio de este tipo—se pasó a al 27,3 por ciento en 2019. Mientras que casi 52 por ciento considera que debe legalizarse en determinadas circunstancias, por ejemplo, en casos de violación o cuando corre peligro la vida de la mujer o si hay una malformación fetal. La proporción de gente que manifiesta que no se debe permitir nunca se mantuvo más o menos estable: de 16,9 por ciento en 2008 se pasó a 18,7 por ciento. 

El relevamiento muestra que 6 de cada 10 evangélicos y 8 de cada 10 católicos no están de acuerdo en prohibir siempre el aborto. La postura que sostiene que no debería estar permitido en ningún caso tiene más adhesiones entre evangélicos. Mientras que aquella que propone que debe ser un derecho de la mujer, siempre que ella lo decida, es mayoritaria entre quienes no profesan ninguna religión. 

La familia y la concepción patriarcal

La mayoría de la sociedad argentina se aleja de concepciones patriarcales sobre la familia y los roles de las mujeres y los varones en el hogar. Apenas un 9,1 por ciento de la población está de acuerdo con la idea de que “el hombre es superior a la mujer y por eso debe ser el jefe de la familia” y solo un 24 por ciento con que “la mujer debe permanecer en su hogar para el cuidado de los hijos”. El estudio encontró que el modelo patriarcal de familia es más aceptado entre las y los evangélicos. Y entre las y los católicos y sin religión aparecen mayores niveles de aceptación de la diversidad familiar y el matrimonio igualitario. 

Las Marchas Ni una Menos

“En un contexto de bajos niveles de participación en manifestaciones y organizaciones sociales, sindicales y políticas, se observa una moderada tendencia hacia la movilización por los derechos de las mujeres (Ni Una Menos y aborto), las cuestiones ambientales y la educación pública”, señala, entre sus hallazgos, la encuesta. Las personas sin religión tienden a tener un mayor nivel de participación en movilizaciones sociales que las y los católicos y evangélicos, revela el estudio. 

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