
Emilio Mitre: “Tintín”, el joven santaisabelino que rescató a Cabral
Por: Cristian Javier Acuña


Frente a la estufa, Ariel "Tintín" Salazar, un joven santaisabelino de 25 años, toma mates mientras que, con la otra mano, repasa en su celular las novedades en las redes sociales. La llovizna y el frío, parecen ponerse de acuerdo en Santa Isabel con la cuarentena reinante, e invitan, más que nunca, a estar adentro de casa.
Eran las seis de la tarde del martes cuando su tranquilidad pueblerina lo sacudió de la silla. Leyó en InfoHuella que un hombre, Desiderio Cabral, se había perdido el lunes por la tarde en un campo del ejido de Emilio Mitre, en cercanías al río Salado.
LA SANGRE


Recordó que su abuela, Etelvina Cabral, es sobrina de Desiderio, y no lo dudó un segundo, debía sumarse a la búsqueda que, por esas horas, era únicamente de familiares y amigos.
“Fuimos hasta el puesto que está cerca de Emilio Mitre, El Pueblo, y salimos de noche. Estaba muy frío. Volvimos tarde, estaba muy oscuro. Me acosté y, pese a que me tapé con tres cobijas, seguía teniendo frío”, cuenta Ariel.
Por la mañana, cuando los primeros rayos de sol le dieron un manto de claridad a tanta tierra ranquel, Ariel siguió con la búsqueda de Desiderio. Le encomendaron una tarea: recorrer las orillas próximas al Salado.
“Iba caminando cerca de la orilla del río cuando veo como un toldito, una choza con un techito hecho de pajas, ahí adentro estaba Desiderio. Había hecho eso para pasar el frío. En la arena, se veían rastros de manotazos, como que había querido salir, pero se caía”, relata el joven.

Eran las nueve de la mañana y Ariel había quedado mudo. La alegría de haberlo encontrado con vida, no la podía compartir con nadie, ni siquiera con Desiderio, que lo miraba pero no le hablaba.
“Tenía mucho frío. Hacía dos días que estaba ahí, sin abrigo, sin nada. Logré sacarlo de ese techito de paja y miré hacia donde estaba el resto de la gente, me separaban como unos dos kilómetros. Grité, pero no me escuchaban, yo me había alejado bastante”, sostiene.
Ariel, quien el martes por la tarde no dudó en salir a campear al hombre que se había perdido, tampoco dudó en inventar las fuerzas necesarias para cargarlo al hombro. “Estaba solo- continúa el relato Ariel-. Casi que no hablábamos. Como pude, me lo cargué al hombro y, esquivando jarillas y renuevos, me fui acercando hacia donde estaba la otra gente, los policías y los bomberos”.
LAS LÁGRIMAS
Caminó un kilómetro con Desiderio al hombro. Antes de llegar a donde estaba el resto del contingente que encabezaba la búsqueda, detuvo la marcha. “Había caminado como unos mil metros con Desiderio al hombro cuando al primero que me cruzo es al hermano. Se abrazaron y lloraron”, cuenta.
Eran las 10 de la mañana y Desiderio soltó sus lágrimas. Estaba vivo, tan vivo como Ariel, el pibe que lo encontró e inventó las fuerzas para salvarlo.




Golpe a la faena clandestina: desarticulan una banda organizada en Victorica tras múltiples allanamientos

En Victorica capacitaron a policías de la IV Circunscripción en buenas prácticas para intervenir en siniestros viales

Fuego en el oeste: productor denunció que perdió mil metros de alambrado

Renovaron el puesto para tramitar DNI y pasaportes en La Humada

En el oeste pampeano: hallan fósiles de posible megaterio y material arqueológico en un predio de Árbol Solo





Especialistas del Favaloro se capacitaron en trauma grave con estándares internacionales

Cuándo y dónde se podrá ver el próximo “Anillo de Fuego” en la Argentina

Mesa de trabajo se reunió en Algarrobo: alarma en el oeste por las sueltas inconsultas del Atuel


En La Pampa: dos personas murieron en un choque e incendio entre dos camiones en la Ruta Provincial 1







