
Dios, Verna y la pelea en la que ligan todos
Escribe en InfoHuella: Norberto Asquini


Por Norberto G. Asquini
No hay vuelta atrás en la relación entre Verna y el presidente Mauricio Macri. La campaña electoral expuso descarnadamente ese enfrentamiento entre ambas gestiones, entre ambos dirigentes. El conflicto no es solo electoral, no es la pelea por un voto más o un voto menos para elegir un diputado más o menos. Parados en un combo explosivo como es la economía actual del país -inflación que no para, altas tasas, suba del dólar-, la disputa entre Verna y Macri tiene como núcleo una causa económica y como trasfondo una confrontación de proyectos políticos. Nación ahoga financieramente a La Pampa, la Provincia dispara toda su munición contra Nación por esa discriminación. Conflicto político y disputa económica se retroalimentan.
Diferencias de cajas
Una apuesta política del macrismo en el Congreso desató una nueva disputa pública, esta vez cara a cara, entre Verna y Macri. El presidente avanzó con el intento de expulsión a Julio De Vido de la Cámara de Diputados como parte de su estrategia de campaña, aunque no tenía los dos tercios asegurados, y en eso presionó y confrontó con los gobernadores justicialistas para conseguir los votos necesarios. Verna, no había que avisarle a nadie, no se iba a sumar aunque hubiera a la vista seguros costos políticos fuera cual fuese su postura.
El malestar del gobernador con la Casa Rosada no es solamente de formas o estilos. El gobierno provincial pelea por la caja cerrada mientras observa como baja la Coparticipación o fondos como el sojero, el consumo no levanta y la economía nacional repercute en la recaudación provincial, que en el último mes descendió notablemente. Mientras, Nación manda lo que corresponde estrictamente por ley, y poco más al decir de un funcionario de Hacienda.
Verna avisó que no se va a quedar en recriminaciones con el juicio que hará por los 3.200 millones de pesos que le debe Nación a La Pampa desde 2009 a 2014 para cubrir el déficit de la caja jubilatoria provincial. Desde Nación ni siquiera le reconocieron parte de lo que le adeudan de 2016, una diferencia de 300 millones de pesos. Ese fue el disparador de la avanzada pampeana. Entre tanto, los voceros de Nación como el secretario de Deporte Javier Mac Allister, afirma que a la Provincia han llegado más fondos que en otros gobiernos. Funcionarios vernistas, como el ministro de Gobierno, trató de mentirosos a los nacionales.
Ataque y contraataque
Con esa discusión latente, se cruzó el indefendible De Vido. Nación presionó a los gobernadores por los votos. Macri personalmente dio una entrevista exclusiva para La Pampa sobre la situación provincial en el medio del Grupo Clarín. Todo es campaña electoral y todo es disputa entre dos gestiones. El uso político de los medios y la intención del mensaje son explícitos y no hay porqué ocultarlo. No hay que espantarse, estamos en tiempos de la posverdad, de las verdades alternativas. "No hay hechos, hay interpretaciones", afirma Nietzche.
El gobierno nacional quiso poner en evidencia a los gobernadores que no querían apoyarlo en su avanzada vinculándolos con la corrupción K. Presión y a la vez utilización del argumento para la campaña electoral.
El contraataque de Verna fue más letal, al menos en La Pampa donde hay consenso mediático en torno al mandatario, ya sea por convicción o por intereses económicos. Los medios nacionales proclives a Macri tuvieron otra versión de los hechos vinculándolo con el kirchnerismo. Algo en lo que Verna está blindado. La verdad es creada por el poder, sube la apuesta Foucault.
El intendente que la ligó
Verna convocó al día siguiente del mensaje presidencial al intendente Leandro Altolaguirre a Casa de Gobierno, molesto con la puesta en escena de Macri y los planteos mediáticos del jefe comunal de Santa Rosa. Ahí armó una conferencia de prensa en la que el gobernador retó públicamente al intendente que no atinó más que a bajar la cabeza y sonreír para disimular la incomodidad. Provincia es quien pone la plata para los obras de saneamiento en la capital mientras en Nación está frenadas las certificaciones. Altolaguirre reclama, pero es el gobierno provincial llena con carteles verdes la ciudad para avisar quién es el que trabaja y quién no. Verna le echó en cara que tiene un plazo fijo sin usar para obras que son urgentes, mientras que se utilizan financieramente como fuentes de ingresos. Una decisión que es política y propia de la municipalidad, pero después no valen las quejas por lo que no se hace.
Y finalmente, le pegó con contundencia al presidente. "Yo me arrodillo ante Dios, no ante Macri". La frase lo dijo todo. Al día siguiente, en el Congreso, cuando se definía la expulsión de De Vido, los votos del PJ fueron en su abstención un mensaje -Sergio Ziliotto puso la cara como representante del vernismo, Fernández Mendía ya en retirada escapó de la sesión-. Si los medios nacionales vincularon esto con la "defensa de la corrupción" en una lectura en clave macrista, la posición no decisiva de los diputados justicialistas pampeanos tuvo que ver con no apoyar al denunciado ex ministro ni a CFK, pero sobre todo en no revalidar la puesta en escena de la Casa Rosada en el Congreso.
La cruzada y el futuro
Verna encabeza una cruzada contra el presidente Macri y el rumbo económico. Estrategia defensiva y ofensiva a la vez. Desde la oposición al PJ se afirma que utiliza el conflicto como argumento para enfrentarlo en las urnas o para tapar falencias en su gestión. Que es puro fuego de artificio.
Pero esa postura, como analizamos, es mucho más de fondo. El periodista Martín Rodríguez afirma que "la diferencia en política se dibuja entre ser un intérprete de la realidad y un transformador de la realidad. Correrla de atrás o, alguna vez, correr delante de la sociedad". Verna golpea a Macri en una estrategia sin vuelta atrás. Lejos de pensar en escaparle a la crítica situación económica que vive la Provincia, o a las consecuencias inmediatas, esa pelea tiene el foco adelante. Hoy está midiendo las consecuencias que tendrá a futuro el rumbo económico proyectado de esa gestión nacional en territorio pampeano, y la visión no es nada buena.




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