Vairoleto: a 78 años de su muerte, Santa Isabel lo homenajeó con un monumento

Zonales 16 de septiembre de 2019 Por
A 78 años de su muerte, este 14 de septiembre de 2019, la localidad oesteña de Santa Isabel leyó en voz alta la historia de Juan Bautista Vairoleto y dejó inaugurado un monumento con presencia de su hijas Juana y Elsa; y su ahijada, la telenense Laurentina Ainó.
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El viento oesteño hizo un alto en la huella para volver a mirar el rastro de Vairoleto, quien cabalgó y conoció la zona como la palma de su mano. El monumento, realizado por el escultor Armando Poggi, está ubicado en el predio del Mercado Artesanal “Luisa Cabral”, y fue realizado por iniciativa del municipio de Santa Isabel.

VAIROLETO, EL BANDIDO RURAL

Hijo de una pareja de inmigrantes italianos, Juan Bautista Vairoleto fue el segundo de seis hijos. Nació en Santa Fe el 11 de noviembre de 1894. Su familia se radicó en la provincia de La Pampa, en una zona triguera que abarcaba Castex y Monte Nievas.

Parte de su juventud la pasó en los burdeles, donde conoció a los primeros anarquistas. Allí se enamoró de una mujer, que también era pretendida por un gendarme llamado Elías Farache.

Farache y Vairoletto tuvieron una pelea feroz: Farache terminó con un balazo en el cuello. Fue acusado de homicidio y encarcelado hasta 1921. Fue asaltante de caminos, sosteniendo tiroteos con la policía de Castex y otras localidades de La Pampa y provincias vecinas. Era considerado el vengador de los sufrimientos de sus amigos y su figura de justiciero fuera de la ley hace que se vuelva popular, convirtiéndose en un mito.

La gente lo ayudaba a huir, y cuando se refugiaba en un lugar le hacían llegar mensajes para prevenirlo, le proporcionaban alimentos, abrigo y cuidados. Como corresponde a la leyenda robaba a los ricos y ayudaba a los pobres, repartiendo lo obtenido entre sus amigos, protectores y gente necesitada.

En la década de 1930, se lo hacía responsable de cualquier asalto o muerte ocurrida, pero parecía un fantasma que la Policía perseguía sin resultados. A principios de los años cuarenta se organiza una persecución dispuesta a terminar con él. Lo sorprendieron y le dieron muerte en la madrugada del 14 de septiembre de 1941, en General Alvear, Mendoza.

Lo velaron en el Comité Demócrata de dicha localidad. A su funeral asistieron miles de personas llegadas desde La Pampa. Sus restos descansan en el cementerio de la localidad dónde murió, en un pequeño mausoleo levantado con las contribuciones de sus fieles. Concurren hombres y mujeres que ofrendan flores, crucifijos, placas y objetos diversos para pedirle que proteja sus familias, trabajo, salud, amor, etc.

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Rodriguez, intendente de Santa Isabel, junto a las hijas de Vairoleto y su ahijada Laurentina

Algunos devotos recorren de rodillas la distancia entre la entrada del cementerio y su tumba. Aún hoy, algunos pampeanos se ufanan de que sus abuelos hubieran "protegido" a Vairoleto y recuerdan anécdotas vinculadas a este gaucho.

Vairoleto fue el último "gaucho alzado" que marca el fin de una época. Muere en los albores de una nueva Argentina con industrias, con sindicatos y vida predominantemente urbana en la que durante largo tiempo no volvió a repetirse el fenómeno.

Este sábado 14 de septiembre, la emoción de quienes en el tiempo sostienen su admiración por el bandido rural, recordaron a Vairoleto en suelo santaisabelino.

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Estuvieron presentes junto al intendente local José Luis Rodríguez, las hijas de Vairoleto, Juana y Elsa, quienes viajaron desde la vecina provincia de Mendoza. También, asistió Laurentina Ainó, quien en 2017, con motivo de cumplir sus 100 años, contó a InfoHuella que era hija de “El Indio” Ainó y ahijada de Vairoleto.  

El monumento, donde Vairoleto está montado a su caballo a punto de saltar un alambrado, está mirando hacia la tierra bardina, hacia el atuel de Algarrobo del Águila, por dónde dejó su rastro en una huella que a pesar del tiempo, siempre hay un motivo para volver a recordar.

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