
Oeste pampeano: hay dos maestras que llegan al puesto
Por: Cristian Javier Acuña


Luego de transitar por la intransitable ruta nacional 143 que une el tramo de las localidades de Algarrobo del Águila y Santa Isabel con Paso de los Algarrobos, dos maestras se zambullen a los puestos. Ahí, donde la dictadura militar secuestró y silenció una escuela rural, enseñan a leer y a escribir a las puesteras y puesteros que no accedieron a la escuela primaria.

El Programa de Alfabetización de la Escuela N° 11 de Adultos de Santa Isabel es, en el oeste, un aula en una mesa de un puesto. Son manos recortando las primeras letras en una revista, son números que se suman de a poco, de uno más uno, de dos más dos.
ENSEÑANZA APRENDIZAJE
María Eugenia Stemphelet es la directora de la escuela. Viaja junto a la docente Aldana Blanco. En cada viaje se viven a flor de piel la enseñanza - aprendizaje que, según cuentan las maestras, es recíproco.

“Vamos a tres puestos. El primero se llama “Los dos molinos”, de Delia Badal; el segundo “Don Valentín” y el tercero es el puesto de Reina Amaya. Viajamos martes y miércoles. Son sensaciones únicas: es emocionante poder enseñar y también poder aprender de ellos. Son puesteros y puesteras que - la mayoría por razones de tener que trabajar en el puesto – no pudieron estudiar. Lo están haciendo ahora, aprendiendo a leer y a escribir con sus 40 a 60 años”, expresó Aldana a InfoHuella.

LAS MAESTRAS EN LA ESCUELITA
En Paso de los Algarrobos y zona, le dicen la Escuelita. Se trata de la Escuela Albergue 286, donde la última dictadura llegó para secuestrar a una maestra y ponerle fin a la educación pública. Ahora, con el objetivo de seguir enseñando, María Eugenia y Aldana pasan por el lugar, donde el viento con memoria hace flamear la bandera celeste y blanca por encima de las jarillas.
“Pasar por la escuelita que fue demolida en dictadura es emocionante. Es un lugar donde no podés dejar de imaginar toda la historia que tiene, todo lo que se vivió allí”, sostuvo Aldana Blanco.

LA CALIDEZ
Aldana manifestó que se torna un trajín recorrer los camiones de tierra, el abrir y cerrar tranqueras hasta llegar al puesto. Pero cuando llegan, el puesto se llena de escuela. La mesa del comedor se transforma en un pupitre gigante donde entran cuadernos y empiezan a rodar las primeras letras, los primeros números.

“Cuando estás ahí, es tan cálido el recibimiento. Somos tan bienvenidas en cada uno de los puestos que alfabetizar en una mesa, donde está toda la familia, es una experiencia inexplicable”, cuenta Aldana a InfoHuella.
Ahí, donde el Atuel no llega desde hace décadas para juntarse con el Salado; allí, donde están los cimientos de la escuela que silenció la dictadura; allí, donde hay una ruta nacional en ruinas; allí, donde el oeste se hace más oeste… hay dos maestras que llegan al puesto.




De Carro Quemado a las aguas abiertas: la historia de Mara, una nadadora que lleva el oeste pampeano en cada brazada
Aprendió a nadar siendo apenas una niña, en la colonia de vacaciones de su querido Carro Quemado natal. Hoy, a los 48 años, Mara Ramos recorre el país nadando en aguas abiertas llevando sus raíces del oeste de La Pampa.

Valentina de Lonquimay: la adolescente que recorre el pueblo a caballo como si fuera su bicicleta

Marianela, la contadora pampeana que trabajaba en Buenos Aires y eligió "frenar"

Un “Sí acepto” en el oeste pampeano: viajó desde Europa para casarse en la iglesia católica de su Telén natal con su novio musulmán

Jesica, la santafesina que le pinta una mueca en la cara de la gente haciendo tik tok con los cuentos de Landriscina





Del altar a la cárcel: habla Agustín, el joven que denunció los abusos sexuales del cura en iglesia de La Pampa

Silvina D'Atri: "Antígona viene a ponerle un límite al poder y a recordar que hay leyes morales que nadie puede transgredir"


Defender la alegría como una trinchera: Murió Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo

Ravier al desnudo: el “experimento porteño” de LLA en la política pampeana







