A 20 años del estallido: corruptómetro y represión en La Pampa

SEGUNDA PARTE - En enero de 2002 mientras salarios y ahorros se licuaban y la mayoría de la gente hacía cuentas para intentar llegar a fin de mes. En la televisión se observaba el caos, las asambleas de autoconvocados al grito del “que se vayan todos” y los reclamos frente a las secuelas que dejaba el desplome social y económico del país.
Columnas19 de diciembre de 2021InfoHuellaInfoHuella
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Por Norberto Asquini/ Columnista en InfoHuella

Fueron los días más duros en La Pampa. El viernes 11 de enero en General Pico unas 3.000 personas de la Multisectorial marcharon y denunciaron que cuatro de sus dirigentes habían sido amenazados. Algunos vecinos hicieron una contramarcha en apoyo al intendente Luis Campo. Días después, el 15, las y los autoconvocados decidieron empezar con los escraches a dirigentes políticos. El titular del IPAV, Hugo Agüero, dijo entonces que eran “agitadores profesionales” y que no lo afectaban “los epítetos que han usado contra mí porque quien es de Pico me conoce”.

La protesta rebotaba en todos lados. En Realicó la intendenta Alicia Re denunció amenazas de saqueos e “instigadores”. En General Acha varios vecinos se movilizaron frente a la Cooperativa y empleados municipales tomaron la comuna durante un paro. En Parera entregaban a la comuna una lista de desocupados para conseguir empleo y en Trenel grupos de desempleados también pedían por trabajo.

 El 18 de enero hubo otra marcha de 2.500 personas en General Pico y se implementó el “corruptómetro” para que se votara al funcionario más sospechado.

El 25 de enero a la noche hubo un cacerolazo nacional contra el “corralito” y la “pesificación”. En Santa Rosa la movilización fue impulsada por las integrantes de Mujeres Agropecuarias en Lucha, gremios de organismos nacionales y sectores de la UNLPam. Fue la mayor marcha vista por entonces en la provincia, y los medios locales aseguraban que se habían concentrado unas 4.000 personas. Una larga fila de varias cuadras, con cacerolas, cánticos y banderas, marchó por el microcentro hasta Casa de Gobierno. También se utilizó el “corruptómetro”.

 Esa noche se produjo el primer escrache en General Pico contra Carlos Aragonés. El dirigente peronista presentó un amparo a la Justicia y los manifestantes sólo pudieron llegar hasta la esquina de su vivienda en la calle 5 y la 10.

El viernes 1 de febrero hubo más marchas y otro cacerolazo en Santa Rosa y General Pico. Se hicieron graffitis en la capital provincial frente la SEMPRE, al BLP y otras dependencias. En General Pico unas 350 personas promovieron un escrache al senador Carlos Verna.

El día 6 de febrero hubo una olla popular de desocupados frente a la municipalidad piquense.

El viernes 8 de febrero se produjo otro cacerolazo que juntó a 2.000 personas en Santa Rosa y se realizó una asamblea de autoconvocados en Eduardo Castex. En General Pico, el legislador radical Juan Carlos Passo fue escrachado, mientras intentaba dar explicaciones ante los manifestantes en la vereda de su casa.

El viernes 15 de febrero, cuando la protesta ya estaba instalada, se produjo la primera represión en Santa Rosa. Fue el momento más violento. Unos 600 autoconvocados marcharon por el centro y se dirigieron a la plaza San Martín, cuando se acercaron a los empleados despedidos del Acueducto que querían instalar una carpa, fueron desalojados a golpes por la policía. Hubo cuatro detenidos y varios heridos. El ministro de Gobierno, César Ballari, afirmó que “no hubo represión”.

 Quien dirigió el violento operativo, el comisario Juan Carlos Gorris, sólo dijo “cumplí con directivas de mis superiores”. En tanto, en General Pico se conmemoraba la décima marcha con 200 personas. Se pidió la interpelación de Ballari por la represión en la capital provincial, se abrió una causa judicial y el diputado justicialista Luis Galcerán se despegaba al decir “las protestas son sagradas”. El intendente Jorge no habló, pero se recordaba que en agosto había enviado a la policía a la plaza por una situación similar.

A partir de ese hecho, la movilización fue disminuyendo. El lunes 18 de febrero unas 500 personas escracharon la Jefatura de Policía y el Palacio de Tribunales y se realizó una asamblea popular.

El 20 de febrero hubo un “piquetazo nacional” y en Santa Rosa se acompañó con un cacerolazo frente al PAMI. El viernes 22 unas 200 personas escracharon a Agüero en General Pico. El viernes 1 de marzo, hubo otra marcha.

Desde el estallido del 19 y 20 de diciembre de 2001 hasta ese momento, fueron más de dos meses de caos en un país que se había precipitado al infierno. Y al que la sociedad pampeana no estuvo ajena.

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