
¡Hola Sofía!, ¿podemos hablar?: la actriz uruguaya del corto viral esta vez dijo…
Esa Cecilia es Sofía Cabrera Candamio. Desde InfoHuella le escribimos y le preguntamos si podíamos hablar. Te compartimos sus respuestas.
Por: Cristian Javier Acuña

Hay obras que trascienden la pantalla. Eso ocurrió con Prestando mis alas, el cortometraje escrito, protagonizado y producido por la actriz uruguaya Sofía Cabrera Candamio durante la pandemia. Lo que nació como una propuesta para un concurso terminó convirtiéndose en un fenómeno viral y, sobre todo, en un refugio emocional para miles de personas.
En una entrevista con InfoHuella, Sofía quiso hablar. La actriz uruguaya repasó cómo surgió aquella historia de apenas tres minutos que abrió conversaciones sobre salud mental, contó las conmovedoras historias que recibió de quienes vieron el corto y habló de sus nuevos proyectos, siempre atravesados por una misma convicción: el arte también puede sanar.

Un cortometraje nacido en el encierro
Todo comenzó en 2020, cuando Sofía vio la convocatoria del concurso "Cortometrajes en Cuarentena", que proponía contar una historia utilizando únicamente los recursos disponibles durante el aislamiento, es decir, con lo que tuvieras a mano en tu casa.
Convocó a su amiga Paloma Badal—actriz chilena que interpreta a la psicóloga en el corto— y comenzó a escribir un guion que debía durar apenas tres minutos.
"Era un momento muy desesperanzador. Lo que menos había era esperanza en el aire y en la gente", recuerda.
La inspiración apareció en situaciones cotidianas que reflejaban el estado emocional de aquellos días. Una amiga le pidió reunirse por videollamada únicamente para mirar una película, sin hablar.
Me di cuenta de que hay momentos en los que uno tiene que aprender desde dónde acompañar al otro
Aquella experiencia, llevó a Sofía a reflexionar sobre la importancia de la salud mental durante el aislamiento y también sobre el enorme trabajo que realizaban los psicólogos acompañando a quienes atravesaban la pandemia.
Para Sofía, Prestando mis alas fue también un homenaje silencioso hacia ellos.
Sentí que este cortometraje era como el aplauso que se les daba a los médicos, pero para los psicólogos que estaban intentando conectar con la gente
Incluso el nombre surgió de una escena inesperada: mientras buscaba ideas, vio un pájaro intentando ayudar a otro que había caído de un árbol.
Sentí que eso era exactamente lo que necesitábamos en ese momento: prestarnos las alas unos a otros

"Lo iba a borrar"
Aunque hoy el corto suma millones de reproducciones y continúa compartiéndose seis años después de su estreno, Sofía admite que nunca imaginó semejante repercusión. De hecho, estuvo a punto de eliminarlo apenas lo publicó.
Lo subí a Instagram porque era una condición del concurso, pero me daba mucha vergüenza porque hablaba mucho de mí
Cuenta que incluso le avisó a Paloma que pensaba borrarlo esa misma noche. Su amiga le pidió que esperara hasta la mañana siguiente. Cuando despertó, el video ya era viral.
"Jamás me lo esperé. Tenía un Instagram con muy pocos seguidores. Nunca pensé que podía generar semejante repercusión".
Historias que quedaron para siempre
Más allá de los números, Sofía sostiene que el verdadero impacto del cortometraje aparece todos los días, en los mensajes que sigue recibiendo. Explica que muchas personas le cuentan historias profundamente dolorosas y que siempre intenta responderles.
Busco tomarme el tiempo para contestar con las mejores palabras y abrazarlos desde ahí
Entre todas esas experiencias hay algunas que jamás olvidará. Una joven con autismo le escribió para preguntarle si podía llevar el cortometraje "a todas partes" porque verla la ayudaba a calmarse. Otra historia que la marcó fue la de una niña de apenas 11 años que le contó una dura experiencia de vida y le confesó que, cada vez que veía el corto, encontraba una luz y una esperanza. Esos testimonios terminaron confirmándole que había cumplido el propósito con el que escribió la historia.
"Mi objetivo como actriz y como creadora siempre fue que las personas puedan sentirse un poquito mejor".
Para Sofía, el mensaje principal sigue siendo el mismo: "Todos podemos prestar nuestras alas. Todos podemos pedir alas cuando las necesitamos".
—El cortometraje abre una ventana para hablar de salud mental desde el arte. ¿Coincidís con esa mirada?, consultamos desde InfoHuella.
—Sí, absolutamente. Creo que el arte es 100% sanador. Durante la pandemia quedó demostrado el enorme poder que tiene para acompañarnos. Todos tenemos una película, una canción o un libro que nos cambió la vida, nos hizo pensar o nos acompañó en un momento difícil.
La actriz considera que el arte no reemplaza a la medicina ni a la terapia, sino que ambas dimensiones se complementan.
La combinación de ambas es mágica y maravillosa
Su mirada no es casual: además de ser actriz y pedagoga teatral, actualmente cursa el tercer año de Psicología. "Poder habitar ambos mundos me hizo entender la importancia enorme que tienen para todos los procesos personales", explica.
Un musical sobre bullying y una historia muy personal
Actualmente Sofía impulsa su propia productora junto a Sofía Yorado y Joaquín Camelo.
Su primer gran proyecto es "Isabella y el Bosque de Caperucita Roja", un musical infantil que aborda el bullying.
"Siempre busco que mis trabajos toquen algún tema relacionado con la salud mental", señala.
Al mismo tiempo continúa desarrollando "La ventana que elegimos", un proyecto presentado en un concurso impulsado por la reconocida directora Sofía Coppola.
Después de cumplir 30 años decidió regresar desde Argentina a Uruguay y volver a vivir con sus padres.
Ese proceso la llevó a enfrentar el duelo entre la vida que había imaginado y la que realmente estaba viviendo.
Habla de aceptar la vida con ternura, con amor y sin compararnos constantemente con los demás. Somos una generación atravesada por las redes sociales y por mirar siempre la ventana del otro
La protagonista vuelve a la casa de sus padres y comienza a reconciliarse con las expectativas que nunca se cumplieron. También aparecen temas como la maternidad, las decisiones de vida y la presión social por cumplir determinados mandatos. "Aprender a mirar nuestra propia ventana con la misma admiración con la que muchas veces miramos la del otro".
Un arte que acompaña
A seis años del estreno de Prestando mis alas, Sofía Cabrera continúa convencida de que una historia puede cambiar una vida. Desde el cine, el teatro, la escritura o la actuación, sigue buscando el mismo objetivo que inspiró aquel cortometraje nacido en pleno aislamiento: acompañar.
“Todos necesitamos, alguna vez, que alguien nos preste sus alas”, finaliza.










Aprendió a nadar siendo apenas una niña, en la colonia de vacaciones de su querido Carro Quemado natal. Hoy, a los 48 años, Mara Ramos recorre el país nadando en aguas abiertas llevando sus raíces del oeste de La Pampa.









Representantes de organizaciones, agrupaciones, fundaciones y asociaciones dedicadas a la protección animal de distintos puntos de La Pampa participaron el pasado 26 de julio en el Primer Encuentro Provincial de La Pampa Sin Maltrato, realizado en el salón El Mirador de la Laguna, en la ciudad de Santa Rosa.





