
Graduade de la UNLPam: a propósito de la educación pública, de ser une y también ser otres
Por: Cristian Javier Acuña


Sabrina Casale Margutti tiene 23 años, es de Embajador Martini, pero desde que se trasladó a General Pico a continuar sus estudios universitarios es une piquense más. Ahora, profesora de Ciencias de la Educación, graduada recientemente en la UNLPam, Facultad de Ciencias Humanas con sede en Pico.

Es une, pero también es otres: vocalista de la banda Atípica Pampa - folclore urbano, integrante de varias comunidades. Desde su hogar, se abrigó de música que la llevó al arte, la composición y también la militancia en luchas colectivas.
“A los ocho años mis viejos llegaron con una guitarra criolla. Fue el inicio de una de las partes más importantes de mi identidad. Ahí comencé a escribir mis primeras canciones y crear melodías que me fueron llevando por diferentes caminos”, cuenta Sabrina a InfoHuella.
De adolescente, cuestiones filosóficas, culturales, históricas, políticas, sociales argentinas y pampeanas también fueron parte de preguntas que tenían sed de respuestas.
ATUEL, SENTIDO DE PERTENENCIA
Esas cuestiones, antiguas y contemporáneas, fueron entrelazando el sentido de pertencia de Sabrina. Aprovechando espacios artísticos como los Culturales Evita, llevó a Mar del Plata en 2016 - instancia nacional- una canción solista que compuso sobre la problemática del río atuel en el oeste pampeano en su conflicto con la vecina provincia de Mendoza.
En la Universidad, Sabrina cuenta que reforzó ese compromiso que nació en la secundaria. “Profundicé mi compromiso con cuestiones de Derechos Humanos, Memoria, disidencias, grupos minoritarios. Le pude dar un marco teórico a todo eso que me iba moviendo desde lo personal y también en luchas colectivas”.

Le pude dar un marco teórico a todo eso que me iba moviendo desde lo personal y también en luchas colectivas
A PROPÓSITO DE LOS DERECHOS
Días atrás, se graduó. Desde ese lugar y en ese espacio, donde a veces se suele soltar eso de no sólo me saqué las materias de encima sino la carrera toda, Sabrina realizó una defensa de la Educación Pública haciendo hincapié en la UNLPam.
“Quiero en esta ocasión agradecer y volver a celebrar nuestra Universidad pública, gratuita, laica, inclusiva y de calidad; para tomar dimensión de la importancia social y política que tienen esas palabras cuando hablamos de educación. Porque quienes llegamos a esta instancia tuvimos probablemente trayectorias muy diferentes, pero nos unió el privilegio de haber accedido a la educación pública. Y sé que suena paradójico hablar de privilegio mientras me refiero a un derecho, pero como le escuché decir, muy acertadamente, a Eduardo Rinesi hace unos años, generalmente cuando necesitamos aclarar que tenemos un derecho, es porque, de hecho, no lo tenemos”.

“Sin embargo – continuó -, hoy estamos acá, a punto de recibir nuestro diploma, por lo que asumimos que nosotres sí lo tuvimos, pero es necesario recordarnos que no siempre fue así. No es una casualidad, no es buena suerte, es el resultado de múltiples luchas colectivas. Por eso les convoco y me autoconvoco, con la energía que nos confiere este momento, a hacer sinergia, a continuar avanzando en la ampliación y el efectivo cumplimiento del derecho a una educación de calidad, a transformar nuestros sueños en objetivos concretos, deseables y posibles. A asumir nuestra misión personal como agentes de construcción colectiva, con entrega y con generosidad, incorporando una visión trascendental que involucre también a las generaciones futuras”.
No es una casualidad, no es buena suerte, es el resultado de múltiples luchas colectivas
“Hoy nos veo, y veo en cada une de nosotres ese brillo que otorga la satisfacción de llegar a la meta. Y sin conocerles, sé del esfuerzo que han hecho para abrirse espacios, para trazar directrices, para ser, para estar en este mundo. Algunas veces a contracorriente, otras anclándose a la tendencia, pero siempre permaneciendo fieles a sus más profundas convicciones”.
“En ese trabajo- agregó-, tomamos lo que otres proyectaron para nosotres, lo hicimos propio y nos empoderamos. Y al mismo tiempo, recorrimos este camino que iniciamos en la Universidad Nacional de La Pampa y que a partir de ahora iremos configurando paso a paso, entre los límites de nuestro campo disciplinar y los alcances de nuestra identidad profesional”.
En ese trabajo, tomamos lo que otres proyectaron para nosotres, lo hicimos propio y nos empoderamos
“Por último- sostuvo-, volver a mencionar a toda la comunidad de la UNLPam y de la Facultad de Ciencias Humanas. Porque me llevo amistades inolvidables, grandes referentes, espacios de trabajo, conversaciones grabadas a fuego, y todo eso que es esta institución que allá por el año 2017, cuando dejé mi pueblo y mi hogar, se convirtió en ese tipo de familias anfitrionas de reuniones a las que siempre, siempre voy a querer volver. ¡Felicidades, graduades!”




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