
¡Hola Sofía!, ¿podemos hablar?: la actriz uruguaya del corto viral esta vez dijo…
Esa Cecilia es Sofía Cabrera Candamio. Desde InfoHuella le escribimos y le preguntamos si podíamos hablar. Te compartimos sus respuestas.
Por: Cristian Javier Acuña


Valentina cursa el secundario en el colegio Julio Neri Rubio. El año pasado completó cuarto año y este ciclo lectivo comenzó quinto. Desde muy chica, los caballos forman parte central de su vida. “Con ellos me siento libre, en paz, y son compañeros que me acompañan desde siempre”, cuenta a InfoHuella.

Tiene dos caballos propios, Jacinta y Pepo, que ocupan un lugar muy especial en su día a día. “Muchas veces son como mi bicicleta, porque también son mi medio de transporte”, explica en una charla con InfoHuella. Con ellos ha hecho mandados, se ha trasladado para ir a educación física durante la época de clases y ha participado en juegos de rienda, entre otras actividades.

COMO DE UN TIEMPO DETENIDO
Como una postal que remite a otros tiempos, su andar a caballo por las calles del pueblo trae al presente una costumbre que fue habitual durante décadas. Antes, la gente llegaba montada al pueblo para hacer las compras, realizar algún trámite o pasar por el boliche a tomar un trago, dejando el caballo atado en un palenque o en alguna argolla de hierro en la vereda. Hoy, como si el tiempo se hubiera detenido, Valentina repite ese gesto simple y cotidiano, resignificando una tradición que aún late en la vida de los pueblos del centro del país.

Si bien a la escuela no va a caballo —porque la tiene muy cerca de su casa y siente que sería innecesario—, sí los utiliza para moverse por el pueblo. Es parte de su rutina y de una forma de vida que combina lo cotidiano con lo tradicional.

UNA LINDA FORMA DE COMPARTIR
En muchas ocasiones, Valentina recorre las calles junto a sus amigas. Caballos, charlas, mate o tereré, alguna galletita, una gaseosa o un jugo acompañan esos momentos simples pero significativos. “Es una forma linda de compartir, de charlar y sentirnos acompañadas”, resume.

La historia de Valentina refleja una postal poco habitual pero muy auténtica: la de una adolescente que, lejos de modas o pantallas, mantiene un vínculo profundo con sus caballos y con una manera de vivir que sigue galopando firme en los pueblos pampeanos.






















