Escribe Juan Cruz Cazanave: "Los ojos de Miguel"

Definitivamente, los ojos de Miguel nunca habían representado nada particular para mí, por lo menos hasta ese momento. 
Columnas28 de marzo de 2021InfoHuellaInfoHuella
fotocruzcazan

Supongo que toda la vida deben haber sido dos ojos sin mayores particularidades que estar al frente de la cara y usarse para ver, como los de tanta gente, como los míos. Teniendo como funciones agregadas, la capacidad de demostrar, cuando están abiertos, que la persona está despierta. Cuando se cierran rápido, por unos segundos, la persona tiene sueño. Cuando se cierran lentos y por bastante tiempo, la persona se durmió. Y cuando se cierran para siempre... nadie sabe. 

Aunque supongo que la sencillez de mi descripción tiene más que ver con que los ojos (independientemente de los de Miguel), nunca fueron algo en lo que me detuviera o que llamaran mi atención. Podría, muy a mi pesar, equivocarme en casi todas las respuestas, si la pregunta que me hicieran fuera: ¿de qué color son los ojos de las personas que más amás? Y me entristece decirlo, pero salvo uno o dos casos puntuales, el resto de las respuestas serían por azar. 

Quizás por todo lo anterior es que más me hago la idea que ese día no miré esos ojos porque sea algo que hago siempre, como un acto mecánico. No sé por qué, pero ese día sí me detuve a mirar. A mirar y ver. 

El 22 de Diciembre del 2020 viajé junto con mi señora y mi hija de dos años a la casa de mis viejos, mi casa natal, después de más de un año sin viajar. Lo que voy a contar ahora, con la mayor objetividad posible, es lo que ocurrió minutos antes de llegar.


Volver a la casa de tus viejos siempre tiene algo particular, y más aún después de un año entero de pandemia, encierros y cuarentenas. 

Siempre tengo la idea, en la previa de cada viaje, de levantarnos temprano, subir los bolsos a la camioneta, dejarle comida al perro, chequear que puertas y ventanas estén bien cerradas y estar en la ruta temprano, antes que el calor abrazador de las siestas pampeanas se haga sentir. 

Claramente todo eso es solo un deseo que nunca se concreta porque siempre hay mil cosas que hacer antes de viajar, y todas aparecen a último momento, y este diciembre no sería la excepción. 

Tener la suerte de contar con un vehículo bastante nuevo, con menos de 20 mil km, con todos los services al día (el último 7 días antes), con aire, dirección, y todas las comodidades de los autos modernos, hace que un viaje a la siesta, incluso con 35 grados de temperatura exterior, no sea para nada una pesadilla, más bien todo lo contrario. Música en la radio, el aire acondicionado en una temperatura agradable, cielo despejado, y los 300 km de ruta (que separan Villa Mercedes San Luis, de Victorica La Pampa) eran sólo para nosotros, además de algún que otro viajero ocasional. 

El precedente comentario climatológico y mecánico (ciencias de las cuales nada conozco), tiene su conexión con lo que sigue. 

Las casi tres horas de viaje de ese martes estaban llegando a su fin. Son 240 km de autopista hasta poco antes de llegar al límite pampeano, y a esos les siguen 60 km de ruta muy tranquila. 

Si bien la geografía del sur de San Luis y del norte pampeano no es extremadamente distinta, las diferencias están. El suelo va perdiendo humedad y va ganando caldenes. Lo que kilómetros  antes eran campos de pasturas, ahora se transforman en bosques de invernada. Lo que hasta hace poco se podía ver a simple vista, ahora cuesta. Pero el bosque de Caldén, a diferencia de cualquier otro bosque, no oculta. Este bosque guarda, protege, mantiene (animales, pasturas e historias). 

Es esa dura geografía que hace a las personas que tienen una sensibilidad especial por la tierra, no sólo imposible abandonarla, sino que las adopta como propias, y las hace parte esencial de su ecosistema. 

Esa geografía y Tomás siempre fueron lo mismo. 

No es casualidad que esa tierra lo haya adoptado y se haya enamorado de él, para nunca más soltarlo, en ese preciso lugar. 

Retomo el relato de mi viaje. 

Tras más de un año sin volver a Victorica y en el contexto de la pandemia, el camino que siempre hice para bajar de la ruta y recorrer los últimos metros que me separan de mi casa (¿siempre la casa en que nacimos va a ser "mí casa"?) se encuentra cortado. Bajo la velocidad para ver si puedo pasar por algún costado de la montaña de tierra que corta el camino, y en el momento en que me doy cuenta que no, y que voy a tener que hacer unos kilómetros más y entrar por el acceso formal del pueblo (habitual para cualquier foráneo, pero no para alguien que se crió ahí), la camioneta se para. 

Sin prestar demasiada atención, y sospechando que se detuvo por una mala maniobra entre embriague y acelerador, le doy arranque y comienzo a relajarme sintiéndome ya en mi casa. La camioneta se para otra vez. 

Ya con un poco más de atención en el manejo, bajo la radio, apago el aire y nuevamente doy arranque. Por tercera vez en un minuto la camioneta se para. 

Inmóvil desde que llegué a ese lugar. Después de haber recorrido 290 kilómetros a la perfección, sin siquiera la más mínima señal de desperfecto y ni una sola luz de alarma, la camioneta con menos de 20 mil km y tres services en dos años, no se movía. 

Nuevamente, y a esta altura con el humor que un padre puede tener en una siesta de 35 grados con su mujer y su hija en una ruta (a metros de destino, pero en una ruta) y con un vehículo nuevo que no anda, me dispongo a dar nuevamente arranque. 

Misma respuesta del motor. Nada. 

Aquí uno se olvida de todo lo bueno y placentero que pudo haber sido el viaje, y quizás por un exceso de masculinidad mal entendida, pensando que no puede llevar a su mujer e hija a descansar un fin de semana con sus abuelos, después de tanto tiempo sin verlos, el enojo y la frustración se apoderan de la situación. Pruebo nuevamente, sabiendo de antemano el resultado, y en el mismo momento llamo por teléfono a mi viejo para que me busque y me lleve de tiro los últimos metros que faltan hasta su casa, y quizás con la idea de prender fuego la camioneta. 

La charla con mi viejo fue la esperada y la normal en una situación así. 

_¿Cómo que no arranca? ¿Venía calentando? ¿Prendió alguna luz? Qué raro... Ahí voy, ya te busco. 

Corto la llamada, resoplo, miro la hora (13:30), abro la puerta y me bajo. Y comienza todo para lo cual no tengo ninguna respuesta. 

En vez de bajarme e ir hacia adelante, abrir el capó y mirar el motor, como haría cualquier mortal en una situación similar (aunque no entienda absolutamente nada de mecánica), me bajo y voy a la parte de atrás de la camioneta, enojado y frustrado, pero ya resignado. Mi viejo está por llegar en breve, y podría haberme quedado parado en la mitad de la ruta, y me pasó a escasos metros de mi casa. 

En ese mediodía en que debo haberme cruzado cinco autos en todo el viaje, veo una camioneta que nada llama mi atención, porque es lo habitual en la zona. Una Pick up vieja, modelo 60, 70, con una persona que maneja, un acompañante, y dos o tres personas más en la caja, volviendo seguramente de trabajar en el campo. Lo normal de la zona. 

La camioneta baja la velocidad mientras se acerca, pero me doy cuenta que lo hace porque a cinco metros de donde estoy parado hay una bajada de la ruta y el ingreso a un barrio. 

Veo la camioneta que pasa a mi lado, y mientras me estaba por volver a perder en mis pensamientos, me doy cuenta que ese cansado conductor (y también perdido en sus pensamientos) me resulta conocido. Quiero volver a mirar y volteo la vista, pero se alejan a la misma lenta velocidad que pasaron a mi lado. 

Su jornada, por lo menos hasta ahí, parece haber terminado, y yo comienzo a darme cuenta que su paso no me fue indiferente. 

Mecánicamente y casi por acto reflejo vuelvo al asiento de mi camioneta, me quedo con la puerta abierta y veo que desde el camino del frente llega mi viejo. Nos saludamos con un beso, como siempre. Con su gran mano derecha me agarra de la mejilla y siento la aspereza de su barba en el contacto. Mi papá siempre tuvo la  barba muy dura, y siempre sentí eso en el contacto. ¿Así se deben sentir las barbas de todos los padres? ¿Así sentirá Amelia mi barba cuando la beso? 

_¿Qué paso? ¿Se paró? Debe haber calentado. ¿No te prendió ninguna luz? 

_No nada, vino de 10 todo el viaje. Mirá, ya probé cinco veces arrancarla y mirá lo que hace. 

Mientras digo esas palabras, le doy arranque a la camioneta. Arranca. 

_ Mira, fijate. Está cinco segundos y se para. 

Pasaron 5, pasaron 10, pasaron 30. Ya se acercaba al minuto y la camioneta no hacía su gracia nueva. 

La acelero, la pongo en cambio y la muevo despacito, sabiendo que ya se paraba. 

Me voy alejando de a poco de mi viejo. Saco la cabeza por la ventana y miro para atrás y lo veo levantarme los hombros y levantar las palmas, en señal clásica de "no sé", pero también poniendo cara de "ya está". Entiendo que quiere que siga despacito hasta casa. Él me va a seguir desde atrás. 

Llego despacio al acceso, la camioneta sigue andando. Pongo despacio segunda y empiezo a doblar. La camioneta sigue andando. 

Paso de segunda a tercera. Comienzo a completar las cuadras. Me alejo del lugar y me acerco a mi casa. La camioneta funciona como el primer día que salió de la concesionaria, como siempre. Y de la misma forma mi cabeza va saliendo de su letargo y empiezo a pensar más en esa cara. En esa cara y en esos ojos. 

No tenía nada que descubrir. Ya sabía de quién eran. Lo supe desde el instante en que los vi. Solo lo pensaba para confirmar. Era la cara de Miguel. Eran los ojos de Miguel. 

Eran la misma cara y los mismos ojos de la última persona que lo había visto en su lugar. 

Los ojos de la persona que lo vio en el momento exacto que se hacía uno con la tierra. 

Los ojos y los brazos que trataron de sacarlo de ahí, y llevarlo de nuevo al lugar donde habitamos "los vivos". 

Era Miguel recorriendo otra vez ese mismo camino, que semanas antes había recorrido desesperadamente con él, tratando de evitar lo inevitable. 

Eran los mismos ojos. Quizás los últimos que vio mientras se iba, eran los mismos que yo veía ahora mientras volvía.

Nada de esto que estoy escribiendo se lo conté a nadie hasta ahora. 

Ya pasaron varios meses desde ese día. La camioneta nunca más volvió a fallar. 

No he vuelto a ver a Miguel de nuevo. No sé siquiera si él me vio en ese momento. 

Seguramente haya una explicación lógica para cada cosa que sucedió ese día. Pero también hay mil formas de que nada de eso hubiera pasado tal cual pasó. 

Si hubiéramos hecho los bolsos la noche anterior, hubiésemos viajado más temprano. Seguramente la camioneta se paró por algún sensor o algún fusible, y volvió a arrancar cuando sólo se solucionó. Es probable que yo salí para atrás y pude ver la camioneta que venía, porque no sé de motores y nada hubiera hecho saliendo para adelante. 

Y pueden seguir así todas las respuestas que se quieran buscar. 

Lo imposible de pensar es que alguien hizo que se detenga mi camioneta hasta el momento justo en que pasaba Miguel por ahí. 

“Es imposible creer que ese día yo te vi a través de los ojos de Miguel”.

Foto de portada: En Los Pisaderos, en el aire y con el uniforme del Félix Romero, Juan Cruz Cazanave y Tomás Kenny. 

TE PUEDE INTERESAR:

tomassntraccAgradecimiento de la familia de Tomás Kenny Cazanave
tomaskenn¡Hasta siempre Tomás!
Te puede interesar
casowebbds (4)

¿Llegan? Di Nápoli y Ravier sueñan, pero la realidad les da señales

Escribe en InfoHuella: Norberto Asquini
ColumnasEl martes
En los dos espacios políticos de La Pampa, el peronismo y la oposición anti-PJ, comienzan a mostrarse algunos candidatos a gobernador que intentan “meter la cabeza” en la disputa de 2027. En el PJ, el intendente de Santa Rosa, Luciano Di Nápoli, busca enfrentar a las demás líneas; en la oposición, el vocero presidencial libertario, Adrián Ravier, se presenta como competencia de la UCR, el partido histórico de ese lado.
casowebbds (2)

La Pampa 2027: el PJ y la UCR miran preocupados el rompecabezas del interior

Escribe en InfoHuella: Norberto Asquini
ColumnasEl lunes
Hay una incertidumbre generalizada en todos los espacios políticos de La Pampa sobre las elecciones de 2027. Sin fecha cierta, hay algunos nombres lanzados para la gobernación, pero hacia abajo todo es un dilema difícil de resolver. Y los silencios de quien tiene la llave para lanzar los tiempos electorales, el gobernador Sergio Ziliotto, hacen más complicados los cálculos.
asq columnnnsddsd

La Pampa 2027: la llave, la trampa, pocas certezas y un mar de indefiniciones

Escribe en InfoHuella: Norberto Asquini
Columnas10 de agosto de 2026
Un puñado de certezas y un mar de indefiniciones. Ese es el escenario en el que se está manejando la política nacional y, por supuesto, la provincial. Son momentos en que las indefiniciones nacionales caen como fichas de dominó empujando a las indefiniciones provinciales que a su vez condicionan a las locales.
asqqdesdee

La Pampa 2027: la UCR y el PRO huelen sangre y apuran sus candidatos a gobernador

Escribe en InfoHuella: Norberto Asquini
Columnas03 de agosto de 2026
En la semana, la oposición al peronismo en La Pampa pasó a fase 2la UCR y el PRO apuraron el lanzamiento de los nombres de sus candidatos a gobernador para encabezar el gran frente provincial en las elecciones de 2027. Dos nombres de peso a los que se les agrega el postulante de Milei. Ahora se espera una dura negociación en la que la Casa Rosada seguramente meterá la cola.
column

Los que se muestran y el tiempista: el PJ pampeano se despereza tras el Mundial

Escribe en InfoHuella: Norberto Asquini
Columnas31 de julio de 2026
Después del Mundial el peronismo pampeano se despereza. Es tiempo de apurar y esta semana algunos comenzaron a mostrarse, única forma de llegar lo mejor parados a la discusión que vale para 2027. Algunos avisaron de sus intenciones o trataron de condicionar. Mientras tanto, el gobernador Sergio Ziliotto maneja los tiempos y espera, convertido por todos en uno de los principales electores.
Suscribite acá y DONÁ a Infohuella
Lo más visto
luch

Daniel Luchelli se jubiló después de más de cuatro décadas frente al micrófono: “Radio Nacional fue mi familia”

InfoHuella
ProvincialesEl martes
Después de una extensa trayectoria en los medios, el periodista pampeano Daniel Luchelli anunció su jubilación y cerró una etapa que comenzó en 1985, cuando ingresó en democracia a Radio Nacional Santa Rosa durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Sin embargo, lejos de despedirse definitivamente de la radio, continuará su actividad en emisoras privadas.
tormentastarosaa

Tormenta de Santa Rosa 2026: te contamos cuáles serán las zonas afectadas

InfoHuella
Hace 1 día

Si bien se esperan precipitaciones hasta el fin de semana en el centro y norte del país, no todas califican para ser llamadas “Tormenta de Santa Rosa”. El domingo, un sector de Argentina tiene todas las “fichas” para que se cumplan las condiciones ideales para este evento meteorológico de fines de agosto. Leé el informe de Meteored con datos de la meteoróloga Soledad Maciel Ramos Mejia y el meteorólogo Mauricio Norman Saldívar. 

Galería APN - 2026-08-26T192639.777

El gobierno de La Pampa invertirá más de $587 millones en equipamiento y mobiliario del nuevo hospital de Santa Isabel

InfoHuella
ZonalesHace 1 día
El Gobierno provincial llamó a licitación pública para adquirir equipamiento médico de última generación y mobiliario destinado al nuevo Hospital de Santa Isabel, cuya puesta en funcionamiento está prevista para el próximo año. La inversión supera los $587 millones y permitirá dotar de tecnología y equipamiento integral al establecimiento de Nivel III, que ampliará la capacidad de atención sanitaria en el oeste pampeano.
casowebbds (8)

Aldana, la “Seño Aldi” de la “Lista Loca”: enseñar sin separar la cabeza del corazón

Por: Cristian Javier Acuña
EntrevistasHace 1 día
Educación emocional, juego, neurociencia y nuevas formas de aprender. Aldana es docente, aunque para muchas personas es simplemente la “Seño Aldi” y ahora, en las redes, la de la “Lista Loca”. Su recorrido profesional estuvo siempre ligado a las infancias, al aprendizaje y a la inclusión. Desde su proyecto Desarrollo con Amor, además de ejercer en el nivel primario, desarrolla propuestas y contenidos educativos.
Escribí tu mail y te mandamos las noticias del día