
¡Hasta siempre abuela Sonia!
Por: Cristian Javier Acuña


Junio de 2002, ciudad de Córdoba. Fui por la mañana a un edificio que quedaba pasando el Patio Olmos primero, y La Cañada después. Toqué el portero eléctrico y me atendió una mujer. Pregunté por Sonia Torres y con el tiempo, tomé dimensión de que esos segundos que tardé en presentarme eran quizá parte de un sueño: que alguien le tocara el timbre con dudas de su identidad.
Sonia tenía el pelo blanco como mi abuela Luisa. En la parte de abajo del edificio, había un bar. Me invitó a sentarnos, a tomar un café. Recuerdo que me negué rotundamente. Estábamos saliendo del 2001 y no tenía un peso encima. Ella lo tomó y de a ratos insistía… pero pedí una gaseosa, agua, algo…
Apreté REC en un grabador de periodista que tenía en manos y el TDK nunca virgen empezó a girar. Sonia respondía y me miraba. Buscaba a su nieto. Me dijo que Abuelas ya había encontrado 76 hijos e hijas de desaparecidos (en la actualidad la cifra es 137). Tenía el encanto de la lucha. Aferrada a la espera, a las pausas de las palabras para soltarlas y dejarlas ahí… sin la urgencia del insulto o los imperativos mensajes.
Tenía el pelo blanco como mi abuela Luisa. Cuando terminé la nota, nos despedimos y me apretó en un abrazo. Con el tiempo entendí las esperanzas que le generé cuando le toqué el timbre y el abrazo necesario que me dio luego.
Tenía el pelo blanco como mi abuela Luisa. Sonia no era mi abuela, era una Abuela de Plaza de Mayo. Hoy partió a los 94 años, como tantas abuelas que no llegaron a abrazar a sus nietos y nietas:
¡Hasta siempre abuela Sonia!
Sonia comenzó la búsqueda de su hija Silvina Parodi y su yerno Daniel Orozco dos días después del golpe más sangriento de nuestra historia, cuando el terrorismo de Estado los desapareció. Silvina estaba embarazada de seis meses, así que, para junio de 1976, fecha probable de parto, Sonia sumó la búsqueda de su nieto. Como todas las Abuelas nunca bajó los brazos, recibió amenazas, sufrió un atentado, pero nada la intimidó para seguir reclamando justicia y saber del paradero de su nieto.
El juicio por los crímenes de La Perla, que juzgó a los responsables de la desaparición de Silvina y Daniel, le trajo la certeza del nacimiento del hijo de ambos: fue un varón y nació el 14 de junio de 1976 en la Maternidad Provincial de Córdoba. Fuente: Prensa Abuelas.






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