Del pueblo del represor y el desaparecido: murió Héctor Pedro El Chacal Vergez, el genocida victoriquense

En marzo de 2012, a unos pocos días de cumplirse el 36 aniversario de la dictadura militar instaurada en 1976 en nuestro país, el hermano del joven desaparecido Oscar Di Dío contó que fue Vergez quien lo mandó a matar, luego de reconocerlo en un centro clandestino de detención. Tanto Di Dío como Vergez, son de Victorica. Uno está desaparecido y el otro acaba de morir.
13 de abril de 2025InfoHuellaInfoHuella
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Héctor Pedro Vergez, el victoriquense que se jactaba de haber creado y dirigido el centro clandestino de detención La Perla, en Córdoba, fue hallado muerto en el Complejo Penitenciario de Bouwer, donde cumplía prisión perpetua por delitos de lesa humanidad. La información fue confirmada por el medio Tiempo Argentino.

Vergez llegó a Córdoba en 1975 y pronto comenzó a tejer su temible reputación. Usaba los alias de “Vargas” o “Gastón” y operaba en las sombras del Batallón 601 de inteligencia del Ejército. Antes incluso del golpe de Estado de 1976, ya participaba activamente en la represión ilegal como parte del Comando Libertadores de América, una versión cordobesa de la Triple A.

En esa etapa inicial, su principal socio fue el comisario Pedro Telleldín –padre del hombre implicado en la causa AMIA–. Juntos protagonizaron varios actos de terrorismo paraestatal, como la colocación de una bomba que destruyó la rotativa del diario La Voz del Interior, en Alta Córdoba. También se les atribuye la matanza de la familia Pujadas y el asesinato de nueve estudiantes bolivianos cuyos cuerpos aparecieron con signos de tortura a las afueras de la ciudad.

Entre las víctimas de 1975 también se cuentan Susana Luna, secuestrada y brutalmente mutilada antes de ser ejecutada, y Marcos Osatinsky, dirigente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), a quien Vergez asesinó tras arrastrarlo encadenado por una ruta, para luego dinamitar su cuerpo.

A fines de ese mismo año fue puesto al frente del penal militar Campo de la Ribera, ya transformado en centro clandestino de detención. Desde allí, perfeccionó técnicas de tortura física y psicológica. En una ocasión, llevó en helicóptero a un militante de la Juventud Peronista y lo colgó de un tobillo, amenazando con arrojarlo al vacío. Luego pasaría a La Perla, donde desarrolló la etapa más brutal de su carrera represiva.

Además de genocida, era un corrupto

Vergez pasó a retiro en 1979. Desde entonces, alternó tareas inorgánicas en la ex SIDE con su incursión en el mundo empresarial. Fue directivo de la financiera Condecor, vinculada al entonces vicepresidente radical Víctor Martínez. También fue denunciado por comercializar muebles pertenecientes a personas desaparecidas, en sociedad con el exministro menemista Julio César Aráoz. En Victorica, Vergez – que venía de una familia humilde – recibió el mote de Cchicón Vergez, porque creció después del Golpe.

Más adelante, lideró una red de usura que operaba sobre personas desesperadas por deudas. Incluso se convirtió en operador informal en la causa AMIA y publicó un libro autobiográfico.

El 8 de agosto de 2006, tras la anulación de las leyes de obediencia debida y punto final por parte de la Corte Suprema, fue detenido.

Juicios y condenas

En diciembre de 2012, fue condenado a 23 años de prisión por el secuestro y desaparición de Javier Coccoz, Julio Gallego Soto y Juan Carlos Casariego de Bel. Cumplía su condena en el penal federal de Marcos Paz.

En 2016, recibió prisión perpetua en el marco de la megacausa La Perla–La Ribera, una de las más emblemáticas del proceso de justicia por los crímenes del terrorismo de Estado en Argentina.

Con su muerte, se cierra uno de los capítulos más siniestros de la represión ilegal en Córdoba. Pero el recuerdo de sus crímenes permanece vivo en la memoria de las víctimas, los organismos de derechos humanos y la sociedad que sigue exigiendo Memoria, Verdad y Justicia.

Di Dío continúa desaparecido.  

Fuente: Tiempo Argentino / Diario Textual / Archivo InfoHuella

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