
El picabuey: Cabalgando gigantes
Escribe: Danila Puegher


Machos y hembras no se diferencian, por lo tanto no poseen dimorfismo sexual. No construye su nido, sino que utiliza nidos abandonados de horneros, carpinteros y otras especies, y también ocupa huecos en construcciones o tuberías. Es bastante terrícola, y se lo puede observar suficiente tiempo en el suelo, realizando vuelos cortos y carreritas, pero también en superficies acuáticas, alimentándose de insectos.
De caminar elegante y estilizado, esta ave se caracteriza por un dorso pardo oliváceo, vientre amarillo y cabeza gris, que presenta una corona oculta de color rojizo, que expone cuando se siente amenazado.

Mutualismo
Pasa desapercibido y muchas veces es confundido con su primo “benteveo”, pero a diferencia de éste, ha encontrado una manera más ingeniosa de obtener su alimento. Algunos pensarán que es arriesgado, otros, que es perezoso… Pero lo cierto es que, ha logrado entablar relaciones de amistad con otras especies.
Caballos, vacas, búfalos, carpinchos y ciervos, son algunos de los “gigantes” que el picabuey cabalga. A medida que los animales pasan su tiempo en búsqueda de alimento pastando, su andar genera el movimiento de insectos que viven y se posan en las hierbas, y es entonces, cuando el picabuey aprovecha para cazarlos, utilizando el lomo del animal como posadero o percha de caza. Una asociación que se define como comensalismo.
¿Pero, es sólo un medio de transporte para esta curiosa ave?
Más interesante aun, es que estas aves mantienen la higiene de estos gigantes, ya que se alimentan de los parásitos que éstos puedan transportar. La realidad es que ambas especies obtienen un beneficio de esta relación, a lo que llamamos: mutualismo, una interacción entre animales de diferente especie en donde ambas se ven beneficiadas.
Las interacciones mutualistas de alguna manera, facilitan la existencia de las especies involucradas. Así, el ave se alimenta y realiza un control biológico sobre las poblaciones de insectos, y los mamíferos son desparasitados, manteniendo limpia y sana la piel, reforzando la salud de estos gigantes. Las interacciones mutualistas desarrolladas en la naturaleza tejen redes complejas. Estos patrones de red desempeñan un papel muy importante para la persistencia de las especies y, por tanto, construyen la arquitectura de la biodiversidad.
(*) Danila Mariel Puegher. Bióloga, becaria del Proyecto "Biodiversidad desde el Sur" de la Universidad Nacional de San Luis. Está a cargo del Programa de Educación Ambiental en la Dirección de Medio Ambiente de la Municipalidad de Victorica.




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