
El nuevo diálogo imposible: Robespierre, una alumna y la IA
Inteligencia artificial generativa y educación en tiempos de transición.
Inteligencia artificial generativa y educación en tiempos de transición.
Seguramente has visto el video viralizado en TikTok donde una periodista, en una entrevista en A24, confiesa su método para 'desbloquear' a ChatGPT: “Si le das recompensas, trabaja mucho mejor. Por ejemplo, le decís, tomate todo el tiempo que necesites y hacelo bien, y cuando termines te voy a pagar 50 dólares. Lo hace mejor. Lo hace mucho mejor…”. Esta afirmación ha disparado una pregunta inevitable: ¿Realmente funciona “pagarle” a la Inteligencia Artificial?
Toda empresa argentina —desde la más pequeña hasta el mayor conglomerado industrial— comparte un mismo anhelo: encontrar el “botón mágico” de la inteligencia artificial, ese atajo tecnológico que promete disparar la productividad y marcar la diferencia en un mercado cada vez más competitivo.
La inteligencia artificial generativa irrumpió en la vida cotidiana con una mezcla de fascinación, urgencia y desconfianza. A medida que nos habituamos a herramientas como ChatGPT o Gemini, empieza a surgir una pregunta más profunda: ¿Cómo hacemos para trabajar con IA sin perder el control sobre lo que pensamos, escribimos o enseñamos?
Lo hiciste una vez más. Abriste Gemini, ChatGPT o Copilot. Tenías una idea, un plazo de entrega y el vértigo de la página en blanco. Le diste una instrucción, casi un ruego, y funcionó. Apareció un texto, estructurado y coherente. Sentiste alivio, quizás algo de culpa. Y entonces, al releer, surgió la pregunta inevitable, esa que te carcome por dentro: ¿Dónde estoy yo en todo esto?
El debate sobre la IA en el aula revive el antiguo temor de Platón: ¿Estamos externalizando nuestra memoria o potenciando nuestro intelecto?
Por Juan Pablo Neveu (*) Tuve un diálogo revelador con Gemini 2.5 Pro, el modelo más avanzado de la compañía. Descubrí que su asombrosa precisión no es magia, un hecho validado recientemente al alcanzar el primer puesto en el prestigioso ranking mundial de IA de la Arena de Chatbots de LMSys, sino el resultado de una nueva arquitectura que busca datos y razona sobre ellos. Te explico las claves que lo cambian todo.
En el principio fue la palabra. Pero hoy, en el vértigo del siglo XXI, las palabras ya no emergen sólo del silencio humano, sino también del cálculo de las máquinas. ¿Qué significa entonces escribir, cuando una inteligencia artificial puede redactar con solvencia una novela, una poesía o una reseña crítica? ¿Qué queda del gesto literario cuando lo que antes era escritura se transforma en diseño?
Una analogía posible del uso de la IA generativa —y acaso tentadora— es la del instrumento musical. Pensemos en un arpa: sus cuerdas están ahí, dispuestas a vibrar al tacto humano. Quien las pulsa con sensibilidad, conocimiento y precisión, obtendrá de ella melodías complejas y conmovedoras. Así funciona, en muchos sentidos, el arte de formular prompts: cuanto más preciso, situado y expresivo sea el estímulo, más rica y matizada será la respuesta del agente.
La inteligencia artificial es el contexto. Está en la escuela, en las empresas, en los teléfonos, en las preguntas que hacemos y —más sutilmente— en las respuestas que aceptamos. Sin embargo, mientras su presencia se expande, también lo hacen las preguntas que la rodean: ¿Qué habilidades necesitamos para trabajar con estas entidades que no piensan como nosotros, pero que sí responden? ¿Qué significa educar, aprender o decidir cuando un agente de IA se vuelve parte de nuestros procesos mentales y creativos? ¿Cuáles son sus potencialidades, riesgos y limitaciones?
En los talleres de inteligencia artificial generativa suele emerger un relato compartido de frustración tecnológica. Las primeras incursiones no siempre despiertan asombro; más bien, se ven interrumpidas por mensajes desalentadores: “Lo siento, has alcanzado tu límite de interacciones. Inténtalo de nuevo en 2 horas.” Frente a la promesa de una revolución educativa, muchos se han encontrado con interfaces hostiles, respuestas opacas y sistemas que parecen diseñados más para restringir que para acompañar.
La inteligencia artificial (IA) en la educación es un desafío y una oportunidad. El libro Experimentar con IA: notas para educadores alertas, de Betina Lippenholtz y Carina Lion, propone una mirada crítica y práctica sobre su integración en el aula.
En un mundo donde la tecnología avanza a un ritmo vertiginoso, surge un interrogante: ¿Puede la inteligencia artificial, con su promesa de eficiencia y precisión, reemplazar el rol docente? En este escenario se confrontan dos visiones opuestas: el riesgo de reducir la enseñanza a un automatismo de respuestas predecibles, frente a la posibilidad de enriquecer la educación mediante un uso pedagógico estratégico.
2025 se perfila como un punto de inflexión para la IA a nivel global, impulsado por fuertes inversiones en capacitación, el auge de las startups y la consolidación de capacidades competitivas basadas en esta tecnología. La IA permite acelerar la toma de decisiones, optimizar procesos y generar nuevas oportunidades de negocio.
Por Juan Pablo Neveu (*). La Inteligencia Artificial Generativa está revolucionando el mundo del trabajo y la educación con un impacto tangible. Un informe del Laboratorio de Innovación e Inteligencia Artificial de la UBA, titulado Evaluación del impacto de la inteligencia artificial generativa en el trabajo, reveló que el uso de estas herramientas reduce, en promedio, los tiempos de ejecución de tareas en un 77%.
Innovación educativa, IA generativa y geopolítica de los datos.
Los asistentes de IA generativa nos han abierto un nuevo universo de posibilidades para la innovación. Sin embargo, pocas veces hablamos de la importancia de los prompts (las indicaciones o instrucciones) y de cómo el esfuerzo de formularlos con precisión, concisión y contexto puede elevar radicalmente el resultado que obtenemos de estas herramientas.
La Inteligencia Artificial generativa representa un salto disruptivo en nuestra interacción con la tecnología. Asistentes como ChatGPT, DALL-E y Gemini poseen un inmenso potencial para fomentar la creatividad y la resolución de problemas.
Por Juan Pablo Neveu (*) / La Inteligencia Artificial (IA) generativa —ejemplificada en asistentes virtuales como ChatGPT, Gemini o Copilot— está impactando rápidamente la forma de enseñar y aprender. Sin embargo, su adopción masiva nos enfrenta a un dilema en el aula: ¿Cómo equilibrar las ventajas de la tecnología sin debilitar el razonamiento y la creatividad humana?
Por Juan Pablo Neveu (*) La adopción de la Inteligencia Artificial (IA) se está disparando a una velocidad sin precedentes. Un fenómeno especialmente notable es que muchos docentes y colaboradores están incorporando herramientas de IA por iniciativa propia, sin una guía o aprobación formal por parte de sus organizaciones.
Un operativo conjunto permitió desarticular una red dedicada a la trata de personas con fines de explotación sexual en la capital pampeana. “Las mujeres eran sometidas a abusos físicos y psicológicos, las amenazaban con armas de fuego y les retenían sus documentos”, señalaron fuentes policiales a Infohuella.
Un grupo de investigación del CONICET y la Universidad Nacional de Luján detectó partículas de harina suspendidas en el aire de la ciudad de Chivilcoy. A partir del hallazgo, analizan cómo influyen las condiciones climáticas en la generación de anticuerpos y la reacción contra el gluten de la población.
El Poder Ejecutivo de la provincia de La Pampa envió a la Cámara de Diputados un proyecto de ley que busca modificar los límites de los ejidos comunales de Telén y Victorica, establecidos por la normativa vigente (NJF N° 754/76). La iniciativa, firmada por el gobernador Sergio Ziliotto, generó preocupación en Telén ya que implica la cesión de una fracción del ejido a la vecina localidad de Victorica.
Funcionarios, intendenta, exintendente, concejales, vecinos y vecinas de Telén se reunieron en el Concejo Deliberante y sancionaron, con fuerza de ordenanza, el rechazo al proyecto con el que el gobernador Ziliotto propone ceder ejido municipal de Telén a la vecina localidad de Victorica.
En el marco del acto por el 139° Aniversario de la Policía de La Pampa, el subcomisario Facundo Sebastián Chamorro Ringelmann recibió una mención de honor en manos de la niña victoriquense por su destacada intervención en un operativo de búsqueda realizado el 10 de noviembre del año pasado.